Tres envíos de comida a domicilio permitieron ‘cazar’ a uno de los yihadistas más buscados de Europa

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Tres envíos de comida a domicilio permitieron ‘cazar’ a uno de los yihadistas más buscados de Europa

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Un motorista de una empresa de envío de comida a domicilio se adentra en la calle Cádiz de Almería. El repartidor aparca junto al número 20 y un hombre se asoma al balcón del segundo piso. A pocos metros, un policía sigue la escena con enorme atención. Vigila la zona ante las sospechas de que allí se oculte uno de los yihadistas más buscados de Europa, Abdel-Majed Abdel Bary, un exrapero británico acusado de convertirse en uno de los sanguinarios combatientes del ISIS tras viajar a Siria para enrolarse en sus filas. A él, el agente aún no lo ha localizado, pero acaba de reconocer a uno de sus presuntos colaboradores, Abderrezak Siddiki. Es aquel individuo que se ha dejado ver fugazmente en lo alto del edificio ante la llegada del almuerzo. La caza no ha hecho nada más que empezar.Seguir leyendoEl "fantasioso" viaje a EspañaLos investigadores no han logrado averiguar los detalles exactos de la entrada de los tres detenidos a España. Los agentes, que sitúan la llegada en patera de la "célula" sobre el 14 de abril, mantienen que sus integrantes se conocían previamente y que lo más probable es que viajaran por separado hasta la Península desde el norte de África: "Es la opción más lógica si forman un grupo y pretenden que, pese a una eventual detención de una embarcación, la célula sobreviva". Pero los sospechosos niegan las acusaciones y repiten que se conocieron al poner un pie en Almería. Aun así, se ha encontrado en el móvil de Kossaila Chollouah una conversación con un familiar que arroja algunas pistas del viaje. De hecho, aunque la propia Policía califica el relato de "fantasioso", lo destaca para incidir en la idea de que posiblemente no llegaron en la misma patera.
—¿Fuiste solo? —le pregunta el interlocutor al presunto yihadista. —Sí. —¿Y tu amigo? —Mi amigo fue en un barco pequeño. Un yate. —Y tú, ¿cómo fuiste? —A mí me encontraron sitio en un barco grande. Pagué y me ayudaron a escaparme/a huir. —Ah, bueno, gracias a Dios que has llegado a salvo. —Ellos fueron con sus pasaportes. Vino un barco desde Inglaterra y los llevaron en dos yates de ricos. No os preocupéis que yo estoy bien, gracias a Dios. Ya os llamaré.

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