[A por ellos] "Urko lo tiene todo", de Mikel Recalde

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No fue tan malo. Ha habido muchos estrenos bastante más deficientes que el de Urko como titular en casa. Así como quien no quiere la cosa y sin ponerme a pensar demasiado, me acuerdo del de Jonathan Woodgate. Este central de 23 años fue fichado por el Madrid en 2004. Pronto nació su triste leyenda de hombre de cristal, al pasarse en blanco la primera temporada por sus continuos problemas musculares. Tuvieron que pasar trece meses hasta que se estrenara de blanco en una visita del Athletic al Bernabéu. Su hoja de servicios en su primer día no pudo ser más calamitosa. Woodgate marcó el 0-1 en propia puerta y acabó expulsado por dos tarjetas amarillas. Casi nada al aparato para un futbolista que le costó al club madrileño 18 millones de euros.

Para empezar, hay que señalar que Urko ya había jugado tres veces con el primer equipo, aunque la fecha de su debut revela que algo sospechoso está pasando en su evolución. Se estrenó con Imanol al inicio de la campaña 2020-21, al disputar el último minuto de un 0-0 contra el Madrid en Anoeta, para siete meses después ser titular en una visita precisamente a Mestalla, donde la típica amonestación tempranera y fácil de sacar por un colegiado malo a rabiar como Pizarro Gómez le lastró hasta el punto de que en el descanso se quedó en la caseta. Hubo que esperar hasta el curso pasado para volver a verle con los mayores, al disputar la última media hora de la cómoda victoria por 3-0 ante el Sheriff de Tiraspol. Pero el choque ante el Getafe era, casi un año después de su última aparición, su reestreno en Anoeta con su primera titularidad. Un caluroso mediodía de septiembre y con un rival incómodo y peligroso enfrente, de los que te hacen pagar con sangre cualquier error que puedas cometer. Y sin la debida protección que supone contar con el primo de Zumosol, Mikel Merino, a su lado. Que no es broma…

Urko González de Zarate en su debut ante el Real Madrid N.G


Lo primero que hay que destacar de las promesas que cumplen su sueño es que hace mucho tiempo que se ha desterrado, al menos en nuestro vivero, la figura del futbolista que llega con ese hambre voraz del que necesita sacar a toda su familia adelante. No se encuentra por ningún lado la principal cualidad que destacó Manuel Jabois a la hora de hablar de María Jiménez y lo mal que lo pasó cuando tuvo que emigrar desde Triana para ponerse a limpiar casas en Barcelona: “Quien canta desde ahí, sangra. El descaro, el destemple y la rabia de Jiménez es el descaro, el destemple y la rabia del que pasó hambre y que se juraron a sí mismos no pasarla nunca más. Ella cantaba con hambre y con rabia”.

No, la verdad es que, como todos los canteranos que derriban la puerta desde hace ya muchos años, no le veo a Urko, al que se fichó siendo un chaval del Alavés como Guevara, ese perfil de quien compite con las tripas y se come la hierba para dejar atrás una vida complicada. Sus apariciones son más bien diésel. Pero no se confundan, a sus 22 años, que no son pocos, Urko lo tiene todo para triunfar de txuri-urdin. Los que han compartido vestuario destacan su pose, su personalidad, su presencia, su toque de balón… Es cierto que el domingo le pudo la presión y le pasó el partido por encima, que se le vio cohibido y no fue capaz de reaccionar, pero tranquilos, volverá, porque vivir un día tan agobiante le habrá hecho más fuerte. Dicen que lo importante de los errores es que te motiven, que no te hundan y que el carácter se demuestra en los momentos más críticos. Como se suele aconsejar a los conductores que tienen un accidente, que vuelva a jugar de inicio cuanto antes para superar para siempre el mal trago. Porque como se puede comprobar con Turrientes, cuantos más minutos tienen, más son ellos mismos.

Lo sucedido con Urko no es más que el último ejemplo del peaje a pagar por la apuesta en la cantera que tan gustosamente abonamos por estos lares. No todos aparecen y juegan como si llevaran años en el primer equipo. A algunos les cuesta más y a otros menos. A destacar la valiente propuesta de Baraja, que recurrió a los de casa en el momento más crítico y estos le respondieron a la perfección. Por eso el Valencia pasó de desprender un olor rancio que parecía condenarle irremediablemente al descenso a jugar con la alegría y la soltura que proporcionan a tu fútbol los jóvenes y su ilusionante deseo de triunfar. Lo digo muy en serio y con conocimiento de causa, da gusto ver jugar a este equipo che.

No tengo ninguna intención de abrir el melón de foráneos y canteranos, porque entiendo perfectamente la planificación del club y además me parece comprensible alcanzado este nivel. En el momento que te pasas el día contando canteranos en tu plantilla y en tu once es simplemente porque no estás ganando ni un partido ni logrando grandes éxitos. Todos son los nuestros.

Eso sí, tampoco estoy de acuerdo con que, como declaró Imanol, no se puede comparar a los Urko, Turrientes y Olasagasti con los Zubimendi, Merino y Brais. Por supuesto que hay que hacerlo porque, al no haber fichado a otro centrocampista cuando parecía más necesario que traer a dos laterales, y tras la marcha de valores consolidados y seguros como Illarramendi y Guevara, son los elegidos para sustituirles cuando arrastren fatiga, problemas físicos o directamente lesiones. Es precisamente con ellos con los que hay que compararlos, aunque sepamos que a día de hoy se encuentren lejos de su extraordinario nivel. De ahí que sea tan complicado reforzar la medular txuri-urdin, por el simple hecho de que en el mercado no hay mejores a los precios a los que llega la Real.

Ahora bien, desde Zubimendi no hay ningún chaval de la casa que se haya consolidado en el primer equipo. Todos ellos no es que lo perciban o lo sospechen, sino que saben que van a ser suplentes casi todos los partidos. No seré yo quien ponga bajo sospecha la confianza y la manera de trabajar de Imanol con los chavales de casa, pero muchas veces produce la extraña sensación de que en lugar de darles oportunidades, les está metiendo en marrones, como sucedió este domingo.

Soy de los que confía en Urko y pienso que Imanol, que fue quien defendió siempre que es medio y no central con la consiguiente pérdida de tiempo que sufrió, también. El chaval reúne unas condiciones extraordinarias para ser figura en el fútbol. Ahora bien, le toca dar el paso adelante que firmaron los canteranos afianzados en el primer equipo. Y eso ya, en gran parte, será responsabilidad suya… Porque también debe tener muy en cuenta que son muchos los que parecían tenerlo todo al llegar a la élite, pero que no fueron capaces de explotar sus virtudes y se quedaron sin cumplir el gran sueño que es triunfar con la txuri-urdin.

No lo olvides nunca. El tren de tu carrera partió hace mucho tiempo y la realidad es que está pasando demasiado inadvertido hasta la fecha. ¡Suerte en el camino! ¡A por ellos!

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