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Periodista

Aún restan algunos capítulos por escribir en la presente edición de la Copa del Mundo –los más importantes-, pero el final está ya próximo, y con él se dará paso a otra etapa en la actividad futbolística, la configuración definitiva de las plantillas de cara a la próxima temporada. No es que dicha actividad haya estado parada durante el último mes, pero es innegable que la capacidad de atracción de un Mundial produce un efecto paralizante sobre el resto de ocupaciones, por cuanto, muchos de los mejores futbolistas se encuentran participando en dicho torneo. Si no has conseguido realizar ningún movimiento concluyente antes del Mundial, tendrás que esperar indefectiblemente a que éste termine para seguir trabajando en pos de tus objetivos, con el riesgo añadido de que el desarrollo del Campeonato Mundial haya podido alterar sustancialmente los niveles de cotización de cada futbolista.
La Real Sociedad, obviamente, no iba a ser una excepción a la regla, y se ha mantenido muy serena, con apenas ningún movimiento relevante, si exceptuamos la, por otra parte, esperada y yo diría que necesaria, ampliación del contrato del entrenador. Una vez asegurada la presencia de Matarazzo hasta 2028, por lo menos, lo que toca ahora es dar forma a la plantilla con la que habrá de trabajar el técnico de New Jersey. Por ahora la puerta de entrada sigue cerrada, a la espera de que la dirección de fútbol del club descubra sus cartas. Han de llegar caras nuevas por exigencias del guion. La defensa es una de las cuestiones a las que debe responder el técnico, lo que no implica necesariamente contrataciones, siempre y cuando decidan confiar en los activos con los que ya cuenta el equipo. Del medio campo hacia delante es donde se esperan más novedades. La marcha de Brais implica necesariamente algún movimiento que la compense, y el ataque, que se comportó de forma notable la pasada campaña, estará muy atento a lo que pueda suceder con Kubo. Sea como fuere, y aunque pudiera parecer que vamos tarde, lo cierto es que esto no ha hecho sino comenzar.
La exposición en las redes sociales por parte de algunos futbolistas de élite lleva aparejada una serie de riesgos de sobra conocidos. La última víctima ha sido el exfutbolista de la Real Sociedad, Alexander Sorloth. Su gran crimen, haber tomado una mala decisión en una jugada durante el partido de cuartos de Noruega contra Inglaterra. Probablemente debió combinar con su compañero Haaland, en mejor disposición de atacar la puerta de Pickford, pero optó por terminar la jugada él mismo. Se equivocó, parece claro, ¡pero ya está! No se acabó el mundo… o , tal vez sí para alguno. A raíz de esa acción, Sorloth, al igual que su pareja, recibieron una cantidad ingente de mensajes amenazantes, alguno de los cuales llegaba, incluso, ¡a pedir al futbolista que se quitara la vida! ¿Hasta cuándo va a haber barra libre a la hora de insultar y amenazar de forma anónima y quedar impune por ello? ¿No existe una fórmula que permita filtrar este tipo de inmundicia verbal, e impedir que tenga una exposición pública? Comienzo a pensar que no existe una voluntad real de abordar el asunto. Por eso entiendo declaraciones como las de Oyarzabal, cuando manifiesta que todo lo que rodea al fútbol, que no sea fútbol, no le interesa lo más mínimo.
Cabía esperar que el Mundial de fútbol pasado por el tamiz del concepto de negocio USA, no saldría indemne. Las cifras de negocio que está moviendo el torneo son extraordinarias, y esto les ha abierto los ojos a muchos, que buscan pescar en océanos de abundancia. Nos hemos habituado a los convenientemente esponsorizados “parones de hidratación”. No importa, cuando haga frío los llamaremos “parones de reflexión”.
La aventura de Carlos Fernández en la Real Sociedad nunca fue próspera para ninguna de las partes. La Real hizo un desembolso importante por el atacante sevillano, pero los réditos fueron escasos. Llegaron las cesiones. La primera, al Cádiz, fue un fracaso. La segunda, al Mirandés, fue sensiblemente mejor. La Real quiere romper los vínculos, el contrato vence en 2027, y hay pretendientes.

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