Análisis del PSG – Real Sociedad de la Champions League

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Coincidieron resultado y gol recibido en la estrategia. Se dio también una frustración similar. Pero la Real Sociedad acreditó el miércoles en el Parque de los Príncipes una talla europea bastante superior a la mostrada solo un año antes en el Olímpico de Roma. Más allá de que, en marzo de 2023, Mikel Merino tuvo una ocasión muy clara en la capital italiana, el duelo con los entonces dirigidos por Mourinho dejó la sensación de que estos tenían un plan y lo ejecutaron sin inmutarse, tirando de solidez y de paciencia a la espera de que se les abrieran algunas puertas.

El PSG de Luis Enrique, mientras, las pasó canutas ante una versión txuri-urdin ultra competitiva en París durante 45 minutos sobresalientes (del 10 al 57 aproximadamente). El rival también tuvo sus momentos. ¡Faltaría más! Y aprovechó los errores blanquiazules del mismo modo en que los nuestros no penalizaron las equivocaciones francesas, que las hubo y varias. Fue, en definitiva, una cuestión de calidad individual ahí arriba. En eso ya sabíamos de antemano que teníamos todas las de perder…

1- SIEMPRE CUATRO ATRÁS. El PSG renunció a su muy habitual recurso de convertir al lateral derecho en cuarto centrocampista. Los galos formaron con un 4-3-3 ante el que la Real presionó con un 4-4-2 de rombo asimétrico, dada la tendencia gala a salir a través de Achraf. Barrene defendía escorado y Brais, en el otro vértice, lo hacía más recogido. Así dispuestos, los txuri-urdin podían dejar a cuatro zagueros atrás con los tres puntas rivales.


¿Y ahora qué? Pues ya llegará el partido de vuelta, un duelo que, siguiendo con la comparativa, apunta a resultar también muy distinto al de Anoeta contra la Roma. Si aquel encuentro siguiera jugándose, es muy posible que la Real no hubiese marcado aún. El 5 de marzo contra el PSG, mientras, los de Imanol tendrán ocasiones suficientes para remontar la eliminatoria. Estoy convencido de ello.

El problema, tampoco lo ocultemos, es que enfrente habrá lo que habrá y que Mbappé, Dembélé y compañía pueden igualmente silenciar el estadio con un 0-2 para el minuto 10. Hasta entonces toca compaginar Liga y Copa, corregir errores y tomar nota de las muchas cosas que se hicieron bien en la ida continental.

2- … O CASI SIEMPRE. En contadas ocasiones, el equipo de Imanol activó una presión más agresiva y atrevida aún, a pares por todo el campo. Tal situación se daba cuando Marquinhos (central diestro) atraía a Barrene, activándose tras el donostiarra los saltos de Galán a Achraf y de Le Normand a Dembélé. Este sistema fue dándose cada vez menos con el paso de los minutos, por motivos de exigencia física y también por la tarjeta amarilla que mostraron a Robin.


El equipo supo combinar en París atrevimiento, autenticidad y precaución, ya que presionó alto, agresivo y dejando a su vez a Zubeldia y Le Normand en dos contra uno ante Mbappé. En ocasiones puntuales, la Real se atrevió incluso a apretar al hombre, y lo hizo bien también, pero todo se torció en ese minuto cuyos acontecimientos fueron como para seguir a estas horas pegándonos cabezazos contra la pared.

Pérdida de Traoré, error de Remiro al ir a atrapar el balón, córner inexistente señalado por el árbitro, gesto raro en la rodilla del maliense, fallo de Zubeldia en la marca, prolongación de Marquinhos con la espalda… El 1-0 afectó a la moral de las tropas, y del segundo gol no se puede objetar mucho cuando es Dembélé quien marca la diferencia con una acción de primer nivel ante Galán. ¿Llegó luego tarde la ayuda de Igor a Hamari? Quizás, pero es fácil decirlo aquí y más complicado olvidarte sobre el verde de un tal Kylian.

3- MERINO, LA VÍA DIRECTA. En contadas ocasiones, el equipo de Imanol activó una presión más agresiva y atrevida aún, a pares por todo el campo. Tal situación se daba cuando Marquinhos (central diestro) atraía a Barrene, activándose tras el donostiarra los saltos de Galán a Achraf y de Le Normand a Dembélé. Este sistema fue dándose cada vez menos con el paso de los minutos, por motivos de exigencia física y también por la tarjeta amarilla que mostraron a Robin.


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