A pesar de que la semana pasada admitió que la campaña se le estaba haciendo larga al equipo, ha recalcado estar disfrutando de sus últimos días en Zubieta, aunque ha afirmado que “salir de aquí ha sido lo más honesto”. El sábado, las txuri-urdin afrontarán el último encuentro liguero, y por ende de la temporada, dispuestas a dar lo mejor de sí: “Ojalá terminemos el año con una victoria para despedirnos de la mejor manera posible”.

Muy agradecida”

Durante la sesión matinal del viernes, la entrenadora barcelonesa ha tenido tiempo de agradecer el trato y el cariño que ha recibido durante estos cuatro cursos. Además, ha subrayado que “la Real de Natalia es de Natalia gracias a toda la gente que hay por detrás”, y también ha querido dejar un mensaje a la afición: “Es una maravilla lo que he vivido aquí, me han dado mucho cariño, pero también caña, como debe ser”.

“Es un paso más del camino que está haciendo la Real”, ha añadido la todavía técnica realista sobre su estancia en Donostia. “Después del gran año que hicimos en la temporada 2021-22 (subcampeonato de la Liga), sabíamos que podía haber una caída, pero la tenía que vivir porque era parte del proceso”. Eso sí, ha reconocido que se ha quedado con la espina clavada de no haber levantado ningún trofeo, aunque, “a pesar del resultado” (8-0), se quedará para siempre con la final de la Copa de la Reina de Zaragoza.

Ya al final, ha declarado que estos cuatro años en la capital guipuzcoana han sido preciosos y, aunque no ha dado pistas sobre su futuro, ha bromeado con volver a Zubieta para la inauguración del edificio Izan (en el verano de 2025), la futura sede del equipo femenino. Entre aplausos y abrazos ha concluido la última comparecencia previa a un partido de la Real de Natalia Arroyo.


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