¿Por qué cambió el panorama del derbi entre la primera y la segunda parte? Parece obvio que el retoque táctico de Imanol Alguacil durante el descanso fue clave para que la Real pasara de dominada a dominadora, mediante una maniobra de pizarra cuya profundidad trascendió de lo que implica un mero cambio de dibujo. Los txuri-urdin consiguieron generar todas sus oportunidades claras de gol en los segundos 45 minutos. Lo hicieron, en cualquier caso, basándose en unos cambios cuya motivación inicial residió en lo defensivo. Se trataba de mejorar atrás, de contener mejor al Athletic, ya que el logro de ese primer objetivo permitiría crear mucho más en ataque. El fútbol, al fin y al cabo, es un todo.

La presión realista

Imanol planteó presionar a los rojiblancos del mismo modo en que lo había hecho en enero en Anoeta. Así, dentro de un sistema (el 4-4-2 con rombo) que vacía las bandas, a Merino y a Brais les correspondió salir fuera en la fase defensiva para tapar a Yuri y Capa respectivamente, los dos laterales locales. Dentro de este funcionamiento, que permitió a la Real cerrar atrás con una línea de cuatro hombres contra los tres delanteros del rival, el técnico oriotarra sí introdujo en su equipo un pequeño matiz: toda vez que el ala izquierda (Yuri-Nico) suele absorber la mayor parte de las ofensivas vizcainas, colocó allí al propio Merino en lugar de a Brais, apostando por un perfil de mayor trabajo en la zona conflictiva. Sobre el papel, la idea era buena y tenía todo su sentido. Pero muchas veces olvidamos que en el banquillo de enfrente se sienta siempre otro entrenador que también analiza y prepara sus cosas. Ernesto Valverde es de los buenos.

Unai Simón a Yuri

Consciente de que la Real no presionaba a pares (uno contra uno) y de que defender con dos hombres fuera exigía a los txuri-urdin la mencionada basculación de los interiores, el técnico rojiblanco quiso explotar las alas ordenando a los suyos, cuando Unai Simón iniciaba las jugadas desde atrás, una disposición particular (se aprecia tras el presente párrafo en la primera de las imágenes que acompañan esta información). Los dos extremos, los hermanos Williams, se metían a los carriles interiores para atraer allí a Gorosabel y Aihen, liberando así toda la banda. Los laterales Capa y Yuri, sobre todo el zarauztarra, ganaban mucha altura. Y Vesga buscaba una ubicación baja que hiciese dudar a Mikel Merino. “¿Me emparejo dentro o me preparo más escorado para salir a por Yuri?” El buen pie del portero se encargaba luego del resto, ya que el meta vitoriano, muy preciso, encontraba a Berchiche mediante constantes diagonales, llegando tarde a menudo el propio Merino, quien no daba abasto. Gorosabel no le ayudaba porque tendía a permanecer atrás, preocupado por Nico.

Dentro del 4-4-2 con rombo en la medular, Merino duda entre dos aguas, dada la posición baja de Vesga y la altura que ha adquirido en banda un Yuri cuyas subidas debe cubrir el centrocampista navarro de la Real. Gorosabel, que ha perseguido a Nico hasta el carril interior, echa también un vistazo al eje de la zaga para ver si una posible cobertura de Zubeldia le permite emparejarse en el ala con el propio Yuri. Unai Simón va a conectar directamente en diagonal con el lateral zarauztarra.


Las declaraciones de Imanol

Cuando tras el partido le preguntaron a Imanol por el cambio de sistema vivido al descanso, explicó lo siguiente. “Defensivamente, con algunos jugadores en algunas líneas, nos estaba faltando ser más valientes y agresivos en determinados momentos. Aún sabiendo que el Athletic tiene futbolistas rápidos y poderosos en el uno contra uno, sobre todo Nico, y que esos hombres te pueden romper a la espalda si no estás cerca, pienso que nos estaban haciendo demasiado daño”. Queda la incógnita de si esa situación trabajada por el rival se había presupuestado también durante la semana en Zubieta. Pero las declaraciones de Alguacil sí dejaron claro lo que le habría gustado ver: que Gorosabel saltara a la presión de Yuri, que Zubeldia corrigiera detrás emparejándose con Nico y que Merino pudiera centrarse así en tapar el servicio interior a Vesga. Por momentos los realistas amagaron con ejecutar estos movimientos en acordeón, que sin embargo nunca terminaron de plasmarse con continuidad. Los de Valverde hicieron daño en la parcela durante toda la primera parte.

Mejor ajustados

Sí, la Real pasó a actuar en 4-3-3 tras el descanso y la presencia de Ander Barrenetxea como extremo zurdo aportó aire fresco en la faceta ofensiva. Sin embargo, cabe subrayar que los txuri-urdin atacaron mejor porque defendieron mejor, una máxima del juego que no suele dejar de cumplirse. Al fin y al cabo, el nuevo dibujo blanquiazul volaba por los aires cuando el Athletic iniciaba desde atrás con Unai Simón, ya que los guipuzcoanos saltaban desde la banda izquierda para dibujar un uno para uno en todo el campo. Aihen ganaba metros para ocuparse de Ander Capa, con Le Normand detrás haciéndole la cobertura con Iñaki Williams. Y el mismo Barrenetxea acudía a apretar a la primera línea, en paralelo a Oyarzabal (a Sorloth después). La principal razón de ser del retoque, en cualquier caso, estaba en el otro costado del campo, según se aprecia también en la segunda de las imágenes que acompañan estas líneas. Aritz con Nico, Merino con Vesga y Kubo con Yuri tenían bien fijadas y asignadas las marcas en ese triángulo de las Bermudas a través del que el rival se había mostrado superior antes del descanso.

Tras el cambio a 4-3-3, los saltos a la presión (flechas blancas) de Aihen a Capa y de Barrene a Yeray permitieron a la Real emparejarse en uno contra uno por todo el campo con los futbolistas del Athletic. Kubo con Yuri, Merino con Vesga y Aritz con Nico asumieron marcas fijas desde las que el cuadro txuri-urdin solventó los problemas sufridos en la zona (triángulo blanco) durante toda la primera parte.


Cambio de lado

A partir de la mejoría buscada y conseguida había que atacar para intentar darle la vuelta al marcador. Y ahí Imanol también retocó el plan, porque convirtió el izquierdo (Aihen, Silva y Barrene) en lado fuerte del equipo, dejando a Kubo pinchado en la derecha para explotar un mano a mano más limpio contra Yuri. En la primera parte, dentro del 4-4-2, el nipón había ocupado una posición muy similar, aunque con una función distinta: fijar al propio Yuri para que Gorosabel pudiera iniciar como hombre libre o incluso para que Silva recibiera solo a la espalda de Vesga cuando este perseguía a Merino hasta la zona de pivotes. ¿Creció la Real con el retoque? Sí, porque Barrene fue foco de peligro. Pero de una y otra forma, antes y después del descanso, el panorama general del partido deparó varias situaciones de superioridad interior, principalmente con el propio Silva, que el equipo no terminó de aprovechar, por falta de finura o incluso falta de atrevimiento a la hora de filtrar ese balón tenso que bate líneas. Además, cuando esas conexiones sí se produjeron, los txuri-urdin no tuvieron una tarde muy inspirada en el último tercio del campo. 

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