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La Fórmula 1 ha pasado en España de ser un deporte prácticamente invisible a convertirse en una de las grandes pasiones del público. Así lo reflejan Fernando Alonso, Pedro de la Rosa y Mari Boya en una entrevista con Aston Martin en la que analizan cómo el automovilismo ha cambiado su lugar en la cultura deportiva del país, con el Circuit de Barcelona-Catalunya como epicentro simbólico de esa transformación.
Alonso recuerda que, cuando empezó en el mundo del Karting, la F1 era algo lejano e incluso «inalcanzable», hasta el punto que su futuro parecía ir más ligado a la mecánica que a la competición. De la Rosa coincide en que durante años, el interés era limitado, con escasa cobertura televisiva y sin referentes nacionales en la parrila.
Ambos destacan que el cambio comenzó a gestarse cuando los primeros pilotos españoles lograron llegar a la élite, abriendo la puerta a nuevas generaciones.
El gran punto de inflexión llegó con la irrupción de Alonso. «Cuando empecé a tener resultados, parecía que todo el país descubrió la Fórmula 1», señala el asturiano. De la Rosa lo resume también de forma clara: «Cuando Fernando empezó a ganar, se produjo una explosión; la gente no solo seguía la F1, estaba loca por ella». Ambos coinciden en que ese cambio convirtió el deporte en un auténtico fenómeno de masas.
Alonso también destaca el papel de los pilotos que le precedieron: «Ver a Pedro (De la Rosa) y a Marc Gené en la F1 me ayudó a creer que yo también podía llegar». De la Rosa, por su parte, subraya la importancia de esos primeros pasos: «Nosotros abrimos una puerta pero Fernando la elevó a otro nivel».
Para Mari Boya, la realidad es completamente distinta. «En casa el domingo era día de Fórmula 1, todos lo veíamos juntos», recuerda. El jóven piloto de Lleida, explica que su pasión nació gracias al ambiente familiar y al impacto que generó Alonso: «Su éxito hizo que el automovilismo se volviera algo normal para nosotros».
Alonso, ya como referente nacional, reconoce la responsabilidad que eso implica: «Sientes que tienes a todo el país pendiente de ti, como si fueran los resultados de tu equipo de fútbol». También admite la presión de momentos clave, como el GP de España de 2006: «Mi mayor miedo era decepcionar a los fans».
El propio De la Rosa destaca el cambio vivido en el paddock español: «Es la experiencia más bonita como deportista, ver cómo un país entero pasa de no interesarse a volverse fanático». Boya, en la misma línea, subraya el apoyo constante de la afición incluso en momentos difíciles.
En esta entrevista que ofrece Aston Martin, deja una idea clara: la Fórmula 1 en España no sólo creció, sino que cambió su identidad. De ser un deporte lejano pasó a convertirse en una pasión colectiva, con el Circuit de Barcelona-Catalunya como símbolo de una afición que ha crecido a ritmo de sus pilotos.
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