[Crónica del Celta – Real Sociedad] Licencia para soñar otra vez (1-2)

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Impresionante. A la Real de Imanol no le influyen las teorías agoreras y catastrofistas de que es casi imposible vencer dos veces en cuatro días al mismo rival en el mismo escenario. Simplemente son auténticas minucias al lado de la increíble capacidad competitiva y ganadora de la Real de Imanol. No le importa tener a medio equipo lesionado y con un desgaste que mermaría de forma definitiva a cualquiera. Este equipo puede con todo.

De nuevo en la semifinal sin ninguna discusión sobre su justicia y con una actuación defensiva memorable. Otra vez sólo un disparo a puerta en contra, que por cierto acabó en gol en el descuento ante un Celta que engaña, porque en todos los partidos anteriores ha sido capaz de generar muchas ocasiones, y que apenas pisó su área. No es normal la capacidad defensiva de un equipo que sobrevive cómodo a cualquier asedio sea en Liga, Copa o en Champions. Es cierto que el cansancio ha provocado que se agote el fútbol champagne que tanto nos encandiló y nos sedujo, pero del show hemos pasado a un juego control que acaba aniquilando a los rivales mientras Remiro apenas tiene que intervenir. Un gol del de siempre a los dos minutos, Oyarzabal, que siempre pasa por el sitio y el momento concreto, y otro del debutante Becker, en una contra perfecta, permitió a la Real sentenciar la eliminatoria y adquirir la licencia oportuna para volver a soñar con el título de Copa que Imanol prometió a la afición.






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Celta-Real Sociedad: Las notas de Mikel Recalde
Mikel Recalde

Pero es una pena. A veces, cuando más grande es el objetivo, más empequeñecen algunos al club. Y no son cualquieras. Por momentos trataron de frenar la convocatoria de Zubimendi, circunstancia que pidieron encarecidamente ocultar para evitar dañar al equipo y a sus planes, con la intención de contar su viaje para que la publicara su medio afín después de que no rascaran, como les gusta a sus dirigentes, los nombres de ninguno de los dos refuerzos en este mercado de invierno. Algo falla cuando Olabe se indigna por las filtraciones y solicita incluso que no se publiquen noticias que sabe que conocen algunos medios a los que no controlan tanto en Anoeta. Nada nuevo bajo el sol. Si en la semifinal de Miranda en 2020, en la vuelta y a las puertas de una final 33 años después, alguien con voz en mando prefirió desvelar la alineación en lugar de entrar en el juego del entrenador, que sentó a Isak y sacó a Willian José para salir con la pelota en largo en lugar de sacarla y arriesgar desde Remiro como estaba acostumbrada, cómo no van a desvelar el secreto del viaje de todo un internacional para contentar a sus amigos. En fin… Lo de jugar al escondite y engañar con mentiras debe ser muy divertido para algunos, pero que no cuenten con todos los medios que, como es normal, solo intentan hacer periodismo.

Imanol regresó a un 4-3-3 con bastantes sorpresas inesperadas. La principal el estreno de Becker además como titular. Oyarzabal era fijo arriba y el tercero fue André Silva, que, no hay que olvidar, fue el fichaje estrella del verano pasado. En la medular volvieron los tres mosqueteros, Zubimendi, Merino y Brais, y en la zaga, aparte de los esperados, hay que destacar la presencia de un Aramburu que causó una impresión magnífica el sábado. La Real repitió cinco titulares respecto al partido de Liga y ellos sólo tres. Con la sonada ausencia de Iago Aspas. O lo que es lo mismo, un partido totalmente diferente a pesar de ser los mismos equipos solamente cuatro días después en el mismo escenario. 

El partido no pudo comenzar mejor para los blanquiazules. En la primera jugada, Tierney sirvió un centro al área de saque de banda, el rechace de la zaga llegó a Merino, que puso un servicio perfecto para que Oyarzabal, quién si no, cabecease a la red. Mejor imposible para calmar la alta temperatura de Balaídos y recordar que enfrente se encontraba uno de los 16 mejores conjuntos de Europa. 

La Real volvió a controlar muy bien el juego ante un Celta que se mostró mucho más agresivo en la presión adelantada y en los duelos. Esta vez con un 4-4-2 en lugar de los tres centrales del anterior choque. Casi todas sus ocasiones llegaron en acciones de estrategia. A los 22 minutos, una falta de Brais la finalizó Merino con un chut cruzado que repelió Villar. A los 38, un omnipresente navarro en las peinadas volvió a poner un centro muy bueno que Silva en boca de gol no logró meter. Antes de esa opción, Becker, que causó una buena impresión, firmó un pase de la muerte que Merino culminó mal alto. Y casi en el descuento, Oyarzabal, a la segunda, estuvo a punto de sellar su doblete. Mientras que, por segundo día consecutivo, Remiro asistía de espectador de lujo al dominio txuri-urdin debido a que el Celta apenas pisó el área visitante. 

0-1 al descanso en una primera parte marcada por el madrugador gol de la Real y la lesión de Tierney, según él la segunda muscular que sufre en su carrera. Al menos, Galán ya esperaba a la expedición txuri-urdin para debutar este sábado ante el Rayo. Imposible tener más problemas en los laterales. El marrón de ayer lo solventó sin complejos y a banda cambiada Aramburu, que ya estaba cumpliendo con nota en la derecha.

En la reanudación, con un 4-4-2 mucho más claro con la entrada de Zakharyan en lugar de un inoperante Silva, la Real siguió siendo muy superior a unos frustrados locales. El ruso puso un centro que no encontró rematador, Becker, solo, no acertó en un centro sencillo antes de que, en una contra frenética con robo de Merino, toque de cara de Oyarzabal y asistencia de Brais, le permitió afrontar al meta y batirle cuando menos se esperaba su definición. Más tarde, después de enormes acciones defensivas realistas, el neerlandés sirvió un centro medido a Oyarzabal, que no logró dirigir su volea entre los tres palos. En el descuento, sin excesivos sobresaltos, De la Torre acortó distancias en el único disparo entre los tres palos de los celestes

La Real ya está en semifinales otra vez. Aparte de mantenerse en puestos europeos y de haberse colado entre los 16 mejores de Europa. Como para no creer, como para no soñar. Anoeta se prepara para otra noche inolvidable. Y Sevilla y La Cartuja esperan otra gesta txuri-urdin. Pura magia lo que hace el druida Imanol.


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