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El esmalte dental es el responsable de ese aspecto blanco y brillante que asociamos con unos dientes sanos. Sin embargo, también es una estructura que se desgasta con el paso del tiempo y, una vez dañada, no tiene capacidad para regenerarse. Por ello, cuidar nuestros hábitos diarios resulta fundamental para conservarlo. En un artículo publicado en ‘National Geographic’, el biotecnólogo Daniel Pellicer explica cuáles son las bebidas que más perjudican al esmalte y qué podemos hacer para protegerlo.
Según el experto, los refrescos azucarados y carbonatados representan una auténtica amenaza para la salud bucodental. Por un lado, contienen dióxido de carbono, que al disolverse genera ácido carbónico y reduce el pH de la boca. Además, incorporan otros acidulantes, como el ácido cítrico, que incrementan todavía más esa acidez. Cuando el pH desciende por debajo de determinados niveles, el esmalte comienza a desmineralizarse y pierde progresivamente su resistencia y su brillo natural.
El problema de los refrescos no reside únicamente en su acidez, y es que a ello se suma el elevado contenido en azúcar. Tal y como explica Pellicer, el azúcar favorece la proliferación de bacterias responsables de las caries, que producen ácidos capaces de seguir erosionando el esmalte. Con el tiempo, este desgaste puede provocar una mayor sensibilidad al frío, al calor o a los alimentos ácidos, ya que las capas internas del diente quedan cada vez más expuestas.
¿Y qué ocurre con el agua con gas? Aunque durante años se ha debatido si también resulta perjudicial, el artículo recoge una investigación de la Universidad de Purdue (Estados Unidos) que apunta a que sí reduce ligeramente el pH de la boca, pero en mucha menor medida que los refrescos. Además, la saliva consigue recuperar unos niveles seguros de acidez en apenas unos veinte minutos, especialmente cuando se trata de agua con gas sin azúcar.
A la vista de los resultados, los investigadores concluyen que sustituir los refrescos por agua con gas sin azúcar puede ayudar a reducir el riesgo de erosión del esmalte dental. Además, el estudio apunta a que las aguas con gas enriquecidas con calcio podrían ofrecer una protección adicional, ya que retrasan el aumento de la acidez en la boca y contribuyen a preservar mejor el esmalte.
En cualquier caso, Pellicer recuerda en ‘National Geographic’ que mantener una buena higiene bucodental y moderar el consumo de bebidas muy ácidas sigue siendo una de las mejores estrategias para conservar el brillo y la salud de los dientes a largo plazo.

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