El desenlace liguero de la temporada 2022-23 resulta aún una incógnita, con cinco jornadas pendientes de disputa. La Real Sociedad tiene prácticamente garantizado su cuarto billete europeo consecutivo, y luchará de aquí en adelante para que dicho pasaporte le permita disputar la mejor competición posible. Es decir, acceder a la Champions League. Sin embargo, la fotografía actual de la campaña txuri-urdin evidencia ya una mejoría respecto a cursos anteriores que puede darse por segura, y que acredita el crecimiento constante experimentado por el proyecto blanquiazul. Desde que Imanol asumiera las riendas del primer equipo en diciembre de 2018, los fríos números hablan de una trayectoria al alza que sigue sin detenerse.

Cabe recordar que la actual era Olabe arrancó en abril de aquel mismo año, y que su primer verano significó entregar las llaves de la plantilla a Asier Garitano, cuya andadura como txuri-urdin no resultó positiva. El bergararra fue cesado durante el siguiente parón navideño, el propio Alguacil le relevó, y con el oriotarra llegó a pelearse entonces por una plaza europea, después de una importante remontada clasificatoria. Tras 33 jornadas, justo a las alturas del campeonato en las que nos encontramos ahora, el equipo era undécimo con 41 puntos, a cinco de la séptima plaza. Luego la peleó hasta el final, pero no pudo conseguirla y se dio paso así a la primera pretemporada con Imanol a los mandos, la de 2019. Las cifras registradas a partir de entonces hablan por sí solas.

Cuestión de puntos

Hasta la fecha, el técnico realista ha completado tres Ligas en el banquillo blanquiazul, campeonatos saldados con la suma de 56, 62 y 62 puntos respectivamente. El primer billete para la Europa League se certificó en el minuto 87 del último partido. El segundo llegó solo un poco antes, en el 81, aunque para entonces ya estaba asegurado el acceso a la Conference como mal menor. Y el tercero, mientras, se selló con un partido de adelanto, en el 37º, gracias a una victoria clave en el campo del Villarreal. Aún resulta imposible establecer una comparativa con el resultado final del presente curso, pero si la radiografía atiende al panorama de cada jornada 33 parece evidente que el camino ascendente del equipo se está prolongando. 

A los mencionados 41 puntos de la campaña 2018-19, la que inició Garitano, le han seguido los 50 (2019-20), 53 (2020-21) y 55 (2021-22) de las últimas temporadas después de 33 partidos de Liga. Pues bien, en el actual curso 2022-23, y alcanzada esa misma instancia del campeonato, la recolecta txuri-urdin asciende ya hasta los 61 puntos, seis más que hace justo un año. Entonces se concluyó el torneo con 62, por lo que, salvo postrero bajón, la Real se apresta a presentar su mejor bagaje final de al menos la última década. En 2017 (con Eusebio) necesitó 64 puntos para acceder a la Europa League. En 2013 logró 66 para entrar en la Champions. Y la siguiente referencia alude ya a los estratosféricos 76 puntos de 2003, en la campaña del histórico subcampeonato. 

Un mes para mejorarlo

Hay todavía quince puntos en juego para superar en el actual torneo las cifras mencionadas. La Real debe disputar tres partidos más en casa, contra Girona, Almería y Sevilla. Y tendrá más difícil alimentar su puntuación en las visitas a Barcelona y Atlético de Madrid, sin ser esto óbice para que pueda pescar en el Camp Nou o en el Metropolitano. Más allá de los números, en cualquier caso, la salud general del club habla de la mejor situación en los últimos 40 años, resultando únicamente comparable con la de la época de las dos Ligas, a principios de los 80. 

Solo entonces se lograron los cuatro billetes europeos que se van a repetir ahora. Y los posteriores accesos a Champions en 2003 y 2013 tuvieron más de puntuales que de estructurales, sobre todo el primero de ellos. El segundo, ya con la directiva actual y dentro de una positiva estabilidad, cogió aún al club en una fase demasiado inicial de su prometedor despegue. Se han continuado dando pasos adelante y todo lo bueno a lo que apuntaba entonces la entidad ha terminado confirmándose. 

EUROPA Y LA COPA DEL REY, LOS OTROS TESTIGOS

La clasificación de las Ligas se establece mediante puntos y significa, por lo tanto, una vara de medir plenamente objetiva: atiende siempre al mismo número de partidos y a los encuentros contra todos los rivales del torneo, sin excepción. En lo que respecta a la Copa y a la Europa League, mientras, las circunstancias son más relativas, pues la fortuna entra en juego debido a la existencia de sorteos que emparejan a un equipo con el adversario de turno. Dicho todo ello, las dos competiciones del K.O. también han sido reflejo del crecimiento txuri-urdin durante los últimos años.

En la Copa del Rey, la progresión realista pasa por la plena confirmación de que el equipo y el club se toman muy en serio el torneo. Es cierto que este se ganó en el primer curso con Imanol, y que luego se ha caído en octavos, cuartos y cuartos respectivamente. Pero todas las derrotas (dos ante el Betis y otra ante el Barcelona) han presentado sus matices. Las tres se han producido en fases avanzadas de la competición. Y el camino previo siempre ha mostrado a una Real seria que tiene plenamente desterrados los varapalos del pasado ante contrincantes de inferior categoría. Cuando arranque la Copa 2023-24, los txuri-urdin serán candidatos al título.

En Europa, mientras, las tres andaduras más recientes de la Real hablan por sí solas. En 2021, el Manchester United evidenció lo lejos que estaban entonces los txuri-urdin de competir eliminatorias importantes. En 2022, mientras, el cuadro de Imanol estuvo más cerca de superar una ronda final, aunque a costa de matizarse hasta el extremo contra el RB Leipzig. Y el pasado marzo, mientras, el equipo logró pelear de tú a tú contra la Roma mostrándose fiel a sí mismo. Los famosos detalles le alejaron de superar una confrontación más equilibrada de lo que indicó el 2-0 global.

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