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La incorporación de Lucía Pardo significa muchas cosas. A nivel deportivo deja entrever un salto de calidad que el conjunto blanquiazul había perdido con la salida de Ainhoa Marín. La extremo catalana puso rumbo a la Real Sociedad y la delantera gallega hizo el camino a la inversa. Pero además, extiende una lista que hasta ahora era pequeña y que refleja una relación que crece entre el Deportivo y rivales de entidad en Liga F, en este caso, con el club donostiarra.
Ainhoa Marín tomó en este mercado de verano el mismo sendero que en su día realizaron otras futbolistas: A Coruña-San Sebastián. No obstante, Pardo emprendió una ruta que nunca antes había hecho otra jugadora: San Sebastián-A Coruña. La delantera de Outeiro de Rei regresa así a su Galicia natal, y lo hace después de marcharse en 2021 rumbo a la capital nacional, para firmar con el Madrid CFF. Tras cinco temporadas vistiendo de blanco, fichó por la Real, donde se erigió como protagonista durante dos cursos. Ahora, Lucía Pardo se convierte en la quinta jugadora en defender las elásticas blanquiazules de la Real Sociedad y del Deportivo. Aunque será la primera en incorporarse desde tierras donostiarras a herculinas, y no al revés.
Dos semanas antes de que la entidad coruñesa anunciase la incorporación de Lucía Pardo, fue el club vasco el que hizo oficial lo que hasta ese momento era un secreto a voces: Ainhoa Marín, a la Real Sociedad después de cinco temporadas como deportivista. La catalana es la cuarta que emprende su camino hacia Donosti después de asentarse en la élite del fútbol español de la mano del Dépor. Lo hace además dando el salto a la Champions League merced al tercer puesto que firmó el equipo txuri-urdin en el ejercicio pasado.
La primera jugadora de la historia del Deportivo en firmar por la Real Sociedad fue Nuria Rábano. La lateral de Santiago de Compostela defendió la elástica blanquiazul —la del Dépor— durante la temporada 2019-20. En ese año, a pesar de ser su debut en la máxima categoría, se consolidó como uno de los pilares de un equipo que cerró el curso —de forma anticipada por la pandemia de la covid— en un cuarto puesto que a día de hoy se mantiene como la mejor posición histórica de la sección femenina del club herculino en Primera División.
Así fue que, fruto de la gran campaña realizada, muchas jugadoras recibieron ofertas de entidades con proyectos potentes en el fútbol femenino, como fue el caso de Nuria Rábano con la Real Sociedad. La gallega fue el segundo fichaje del club donostiarra después de que anunciasen a Gemma Gili, primera incorporación para una plantilla entonces entrenada por Natalia Arroyo.
No fue la única salida de peso que tuvo que lamentar el Deportivo en ese mismo mercado de verano. La plantilla sufrió una renovación completa que le obligó a pelear, en la 2020-21, por la salvación. Para colmo, la reestructuración de la competición tras no haber descensos por el covid provocó cuatro descensos, entre ellos, el del Dépor, a pesar de quedar en una posición que en una temporada normal le hubiese dado la permanencia.
La caída a la categoría de plata terminó por provocar las salidas de algunas jugadoras que en el verano de 2020 habían apostado por seguir. Fue el caso de Iris Arnaiz. Retenerla en Segunda División se acercaba más a una utopía que a otra cosa. Y más cuando un equipo como la Real Sociedad decidió apostar por ella. El deportivismo pudo disfrutar de ella durante dos campañas antes de partir hacia San Sebastián en el mercado estival de 2021. Todo el protagonismo que había tenido en el Dépor no se redujo en la Real; de hecho, se mantuvo.
El 15 de julio la entidad vasca hizo oficial la llegada de Arnaiz y, un mes y medio más tarde, el 30 de agosto, anunció la incorporación de otro de los pilares del mejor Deportivo de la historia: Gaby García. La mediocentro venezolana, que había enamorado a la afición blanquiazul durante dos temporadas, fue la última en firmar por la Real Sociedad desde el Deportivo antes de que este verano lo hiciese Ainhoa Marín. Y Gaby, durante dos ejercicios y merced a su talento, se metió a los seguidores txuri-urdines en el bolsillo, igual que había hecho con los deportivistas.
Todas las operaciones entre Deportivo y Real Sociedad fueron fructíferas. Tanto que las cuatro jugadoras que dejaron A Coruña para irse a San Sebastián se coronaron como futbolistas importantes que contribuyeron al crecimiento del proyecto txuri-urdin y, a día de hoy, todas ellas están consolidadas en la élite. Ainhoa Marín quiere seguir sus pasos, mientras que Lucía Pardo busca dejar huella como la primera en hacer el camino a la inversa.


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