El Mallorca aguarda el partido de este martes contra la Real Sociedad (21.00 horas) con sensaciones dispares. Por un lado, la ilusión de una semifinal de Copa del Rey está ahí y no se hace de menos. Es cierto que el equipo de Javier Aguirre se halla inmerso en la lucha por la permanencia, con solo tres puntos de renta sobre el 18º clasificado (el Cádiz). Sin embargo, la afición bermellona encara ilusionada la posibilidad de disputar una nueva final, 21 años después de la jugada (y ganada) en 2003 en Elche contra el Recreativo de Huelva (3-0). Fue el primer y único título en la historia del club.

Por otro lado, mientras, el entorno mallorquinista también ha lamentado durante las últimas horas el peaje que la andadura copera está obligando a pagar en la Liga. El equipo balear venía describiendo durante el curso en general una trayectoria ascendente tras un pobre inicio, pero desde que en enero arrancaron las eliminatorias solo ha sumado dos puntos de quince posibles. Empató en casa con el Celta (1-1) y en el campo del Villarreal. Mientras, perdió en el Bernabéu (1-0), ante el Betis como local (0-1) y este viernes en San Mamés (4-0), ofreciendo una sensación muy pobre.

El mal partido de Bilbao viene también a demostrar, en cierto modo, las ganas de Copa que hay en la plantilla del Mallorca, que recibirá mañana a la Real con solo dos bajas. El primer equipo balear cuenta con 24 fichas, estando disponibles para el entrenador 22 de esos futbolistas, incluidos los recién llegados en el mercado Nacho Vidal (lateral derecho de Osasuna) y Radonjic (extremo serbio del Torino). Los ausentes contra los txuri-urdin serán el lesionado Pablo Maffeo, quien se ha tenido que operar del menisco, y el sancionado Antonio Raíllo, expulsado durante el partido de cuartos de final que el propio Mallorca ganó en Son Moix contra el Girona (3-2). 


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