En los últimos choques ligueros hay escenas que se empiezan a repetir: determinados futbolistas rivales emplean contra los jugadores de la Real Sociedad una dureza que no encuentra las sanciones que según el reglamento habría que esperar. O que dicha aplicación tarda en llegar. Tanto que a veces hay lesionados, como ocurrió con Brais Méndez en Vila-real. Ante estas escenas, ni el árbitro sobre el césped ni, sobre todo, el colegiado de la sala VOR se inmutan. A lo sumo, alguna amarilla.

Esta suerte de impunidad con acciones violentas de fácil viralización en las redes sociales por la poca explicación que necesitan empieza a enfadar tanto a la afición realista como a los jugadores. Pese a guardar silencio con los primeros episodios, optan ya por denunciar lo que sucede. Primero fue Take Kubo a la salida del partido de Cádiz, tras el que subió en las redes sociales las imágenes de la persecución de Alcaraz, al que en algún lance del juego se sumó Iván Alejo. También Álex Remiro reclamó que “no vale todo en el campo”.

Ahora ha vuelto a ser Take Kubo, quien con las piernas ensagrentadas de los golpes recibidos, declaró minutos después del partido contra el Alavés que “aquí cada uno hace lo que puede. Intento jugar con el balón, hacer disfrutar a la gente, intentar ganar, pero llevo varios partidos que así es difícil. Si no me protege la gente, los árbitros e incluso el rival en alguna ocasión, al final hay gente que no es su intención, pero me están haciendo mucho daño, pero creo que a los jugadores que intentamos hacer cositas, como se dice, se nos tiene que proteger un poquito”.

La lista de episodios bajo lupa empieza a crecer y lo hace a rápida velocidad en cuestión de semanas: el patadón de Capoué con Brais Méndez en el suelo del Estadio de La Cerámica y con el que le rompió el cúbito del brazo de apoyo, los episodios de Alcaraz contra Kubo en Cádiz, donde llegó a darle un puñetazo en el estómago y a coger de atrás y zarandearle en un par de ocasiones sin intención de jugar el balón, y la lesión posterior de Aritz Elustondo por un golpe cuestionable; y contra el Alavés, las faltas recibidas por Take Kubo (5 de las 16 que le señalaron al conjunto vitoriano; la Real, que emplea el recurso de la falta táctica para ordenar el juego, no llegó a 10) y el pisotón del atacante Samu a Le Normand que llevó al técnico vitoriano Luis García Plaza a retirar rápido del campo a su delantero, antes amonestado, por lo que pudiera pasar.

Melero López en el césped de Vila-real y Del Cerro Grande en los monitores, Iglesias Villanueva y Pizarro Gómez en Cádiz, y el debutante García Verdura y Jaime Latre en la sala VOR contra el Alavés suman partidos con acciones en los que tanto futbolistas como aficionados de la Real piden una mayor sanción. Por no recordar arbitrajes como el de Busquets Ferrer contra el Betis, que mandó acabar el partido con un córner a favor de la Real. Sigan, sigan.

«Muchos problemas»

En su reciente entrevista con NOTICIAS DE GIPUZKOA, el presidente realista, Jokin Aperribay, quitó hierro al malestar de parte de la afición, que cree que el colectivo arbitral no respeta a la Real: “No estoy de acuerdo. Creo que nos respetan. Problemas tenemos todos, pero sí. Otra cosa es que nos acordamos de lo nuestro solo. Otros presidentes piensan que a nosotros nos ayudan un montón. Pero no en mal tono. La gente piensa que tenemos suerte. La gente solo ve lo suyo”.

Más allá de esta reflexión, el mandatario concedió que se han retirado “árbitros muy buenos, ha entrado el VAR y hay que pensar mucho en el proceso del trabajo, hay que mejorar y hay que ayudarles, a las personas y al colectivo. Todos estamos teniendo muchos problemas”.  


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