“En Bretaña me siento muy querido y nadie me ha reprochado nada”

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Robin Le Normad posa para este periódico

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Arnaitz Rubio

Ha ganado un título con la Real y otro con la selección.

No hay palabras. En el momento no te das cuenta de verdad. Como me pasó con la Copa, cuando vencimos la National League estábamos contentos, pero cuando bajan las pulsaciones llegas a casa y eres de verdad consciente de lo que has conseguido. ¡He ganado un título con la selección! Hay tantos jugadores que han soñado con ese momento y no lo han conseguido. Es algo increíble.

¿Voy al origen, quién fue el más le empujó dentro del club para tomar la decisión?

El origen es que la selección se fija en mí. La llamada del seleccionado y del director deportivo de la federación. Es algo que podía suceder, pero que en realidad nunca lo estás pensando. No era un tangible. 

Y el club fue el que le animó.

La reacción del club fue otra vez digna de agradecer. Sé que me repito. El presidente, el director de fútbol y el entrenador me han apoyado. Más que para decidir por mí, siempre han estado ahí para escucharme y opinando, pero sin comprometerme ni meterme prisa. Una vez que te lo dicen, es normal que lo habla, pero acompañarte en todo el proceso, que no es fácil, lo han hecho fenomenal. Han seguido confiando en mí y yo se lo agradezco.

La polémica con Deschamps que no debió ser tal porque acabó siendo un error de traducción ya quedó aparcada.

Yo creo que se podía malinterpretar, por lo que entendía a todas las partes. Y en este caso vuelvo a agradecer a la Real porque lo han hecho perfecto. Pienso que tenían que hacer lo que han hecho.

¿Habló directamente con el seleccionador francés?

Sí, hemos hablado, se puso en contacto conmigo, y ya está todo aclarado.

«Estoy muy agradecido a todos en la selección, pero me quedo con cómo se preocuparon por mí los capitanes Jordi Alba y Álvaro Morata»

¿Qué se encontró en la selección? Lo primero es a Laporte, una pareja de baile que también es francés…

Bueno, el primer día no estaba. Podemos jugar los dos y cuando lo hacemos hablamos en castellano. Me he hecho profesional en la Liga y al final me siento más cómodo. Tuve la suerte de que había dos compañeros de la Real conmigo, Merino y Zubimendi, que me ayudaron mucho. Y me encontré un grupo fenomenal. En tu mente te imaginas mil cosas, pero nunca te esperas tanto cariño y una acogida tan buena por parte de esos jugadores. No tengo ninguna queja. Desde el primer minuto, tanto el staff como los jugadores, me cuidaron mucho.

Lo vivió tanto que hasta se lesionó, algo a lo que no estamos acostumbrados.

Bueno, no creo que fuese por la tensión, sino por el desgaste acumulado a lo largo de toda la temporada. Fue una cuestión de acumulación de minutos, imagino que también de tensión. Por suerte no fue nada grave, he descansado en las vacaciones y ahora me encuentro perfectamente.

Sale de la zona de confort en la Real y ahí muchos le esperan con recortada…

Sabía que hay exigencia y creo que es normal. Eres un jugador de la selección y me parece lógico que el listón de la exigencia esté alto. Luego soy yo el que tiene que sentirme cómodo para decidir cuáles son las críticas que me van a hacer mejorar y cuáles no merece la pena escuchar. Eso es lo más importante para un jugador. Yo prestaba mucha atención a lo que me decía el staff y mis compañeros, que tienen mucha más experiencia que yo a ese nivel de competición.

“Como me pasó con la Copa, no fui consciente de lo que supone ganar un título con la selección hasta que llegué a casa y bajé pulsaciones”

¿Le han aconsejado aislarse un poco del posible ruido exterior?

Sí, bueno, es parte del trabajo. Te puedes meter en tu mundo, pero al final las noticias está en todos los sitios con los móviles. La clave es diferenciar quién te puede ayudar. Los jugadores me han ayudado mucho. Me llevé muy bien con todos y recuerdo especialmente que Jordi Alba y Morata me ayudaron mucho. Me comentaron no te preocupes, juega como lo sabes hacer. Son detalles pero no tenían la obligación de hacerlo. Y se agradece cuando los capitanes se vuelcan contigo.

Con el penalti a los 10 minutos por esa mano accidental, imagino que pensó tierra trágame…

La fortuna es que esos errores o accidentes pasan todos los fines de semana. Fue mala suerte. Fue un momento para mantener la cabeza fría y creo que lo hice bien. Sabía que quedaba mucho partido. No podía permitirme bajar los brazos y no seguir adelante.

¿Le da rabia que en Francia no se sienta tan valorado?

No me molesta nada. Nunca he perseguido ganar fama, no es lo que busco. Igual me perjudica o no. Lo que me importa es mi familia se identifica y que me ha apoyado en todo desde el primer minuto. Cuando vuelvo en Bretaña me siento muy querido, no me he cruzado con ninguna persona que me haya reprochado algo. Y si alguien lo hace, es su problema.

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