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Fue a finales del pasado mes de enero en Funchal. España se midió a Hungría en su estreno en el Campeonato de Europa y sufrió una de sus derrotas más amargas en una fase de grupos. Porque lo que era tan solo el primer partido acabó con un 7-9 en contra que fue mucho más que eso: días después resultó el encuentro clave para sacar a la selección de la lucha por las medallas. Eso sí, España ya derrotó a su rival magiar por 15-9 hace tres meses en la División 1 de la Copa del Mundo, por lo que ya ha demostrado que es capaz de todo.
España y Hungría vuelven a medirse este miércoles (12:15, Teledeporte) en otro partido de acceso a la lucha por las medallas, aunque de una competición muy diferente. Arranca la Superfinal de la Copa del Mundo de Sídney. Si bien no se trata de un partido de Juegos, Mundiales o Europeos, donde ambos equipos se han visto hasta la saciedad en los últimos tiempos, sí abre el único torneo que se resiste en el palmarés de la selección.
O más bien, la fase final. Pertenece a los cuartos de final de una competición que, para acceder a esa lucha por las medallas, no permite margen de error. España y Hungría se juegan a una carta ese pasaporte con dos bloques que vuelven a combinar veteranía y juventud, esta última dispuesta a coger más galones en el equipo de Jordi Valls.
España llegó a aquel partido fatídico del Europeo 7-5 arriba al último cuarto y acabó cediendo por un 7-9 final. Un apagón total le costó el adiós y por eso el objetivo este miércoles será el de mantener la línea hasta el final. Para ello será importante que, sin Bea Ortiz ni Anni Espar en este torneo, muchas jugadoras jóvenes den un paso al frente en un día en el que es de esperar que las Paulas Leitón y Camus y las hermanas Elena y Ari Ruiz atraigan gran parte de la atención de la defensa húngara. Fueron Bea, Elena e Irene González quienes lideraron la victoria en la División 1 tiempo después para demostrar que hay equipo para todo.
Deberá España vigilar a las muchas puntales magiares, a las cuales conoce a la perfección. Rita Keszthelyi es la cabeza pensante y el brazo capaz de todo, pero Dorottya Szilagyi o Kata Hajdu serán otras jugadoras muy peligrosas. La defensa deberá brillar para frenar el potencial húngaro, con la versátil Krisztina Garda, y para ayudar a Martina Terré en un duelo por todo lo alto bajo palos contra Boglarka Neszmely.
Son dos de las grandes potencias del waterpolo mundial, dos equipos con máxima ambición para los que no existe objetivo pequeño. El más inmediato se llama Superfinal de la Copa del Mundo y toda opción de pelear por las medallas pasa por llevarse la victoria este miércoles.


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