Juanjo Zubiria, amigo de Ion Aranburu: “Nosotros solo íbamos a comer a Soria y a disfrutar con un amigo”

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En el fútbol, como en la vida, te pueden ocurrir cosas inesperadas terribles. Esto es lo que le ha sucedido a un donostiarra Ion Aramburu (48 años), que se debate entre la vida y la muerte después de sufrir una cobarde agresión fascista sin mediar la más mínima provocación. Le pasó a él, como le pudo pasar a cualquiera. Si a Aitor Zabaleta le asesinaron a las puertas del Calderón por ser de la Real, con este antiguotarra han ido aún más lejos, ya que han intentado acabar con su vida por el mero hecho de estar en un bar en los aledaños de Los Pajaritos de Soria antes de un Numancia-Cornellá. Lo más terrible es que ni ha trascendido, ni hay detenidos, ni ha tenido repercusión en los medios locales ni estatales, ni la policía ha emitido un atestado ante la tremenda magnitud del terror vivido en las calles de la capital castellana el sábado pasado 27 de mayo. NOTICIAS DE GIPUZKOA ha recogido el dramático testimonio de Juanjo Zubiria, el amigo que acompañó a Ion desde Donostia: “Ion es íntimo amigo mío de toda la vida y me dijo: Me ha llamado Alex, que trabajó con él muchos años y que se echó una novia en Cataluña y se fue a vivir allí. Qué casualidad que van a jugar a dos horas de aquí, en Soria. Ion lo que quería era ir a visitarle y estar con él. Le comentó que se jugaban el descenso a un partido, son dos horitas, por qué no venís y os conseguimos un par de entradas. Le contesté que para que no vayas solo, te acompaño. Vamos, comemos allí y nos volvemos. Fuimos en mi coche y todo, porque él tiene una furgoneta de reparto con la que trabaja. Cuando llegamos nos llamaron y nos dijeron que su autobús se iba a retrasar un poco. Estuvimos haciendo un poco de tiempo ahí, al lado del campo y cuando aparecieron decidimos ir a tomar algo a un bar que estaba a 50 metros de Los Pajaritos. Ya eran las 16.30-17.00 horas y el partido empezaba a las 19.30 horas. Cuando llegamos al bar había mucha gente de Soria, como puede haber en Amara o en cualquier lado. La mayoría de los aficionados del Cornellá eran familias, también gente muy normal. Fue un autobús y creo que no estaba ni lleno. Padres, chavales, jóvenes, parejas, gente mayor… Un hombre de unos 70 años que luego lo pasó fatal”.

El ambiente era magnífico con dos aficiones que no tardaron en entablar conversaciones: “Con las típicas bromas y vaciles incluso como qué, firmamos un empate que así nos podemos salvar los dos?’ El típico cachondeo, que además a nosotros en realidad nos daba bastante igual el partido”.

Todo se torció en un momento: “Nos habíamos tomado una o dos cervezas, como mucho, y de repente, de la nada, porque algunos dijeron que bajaron de un autobús que yo no llegué a ver, empezó a llegar gente con piedras, botellas, empezaron a coger todos los taburetes y a tirarlos contra todo el mundo. Lo que nos salió fue meternos en el bar y Ion, no sé si porque se formó un tapón o le salió, Ion intentó escapar corriendo hacia la otra punta de la calle y es cuando le siguieron y aparecieron por el otro lado porque era una encerrona planificada. Yo ya lo siguiente vez que le vi estaba inconsciente en el suelo”.

Juanjo deja muy claro que le tocó a Ion por una mera cuestión de mala suerte: “No llevaban ningún distintivo. Algunos con camisetas rojas, otros de negro y algunos con la cara tapada y otros ni eso… Al cabo de un rato llegó la policía y desaparecieron. Fueron muy pocos minutos. Aparecieron y desaparecieron con la misma rapidez. Lo tenían todo bien planificado. Imagino que Ion no logró entrar en el bar y al darse cuenta de que venían de arriba, se escapó para el otro lado y le cazaron los que subían. A los únicos que pegaron bien fueron a Ion y a otro chico que en un vídeo se ve como le dan patadas mientras está en el suelo, pero que pudo escaparse. Fueron a cazar al único que se salió del bar. Ion no llevaba ningún distintivo de nada, una simple camiseta azul. Nada de la Real, ni del Numancia, ni del Cornellá. Nada de nada. Nosotros íbamos a comer y a estar con su amigo, con el que había trabajado muchos años. Ion decía que no quería ir solo y yo me animé para acompañarle”.

Ni en el peor de sus pesadillas se puedo imaginar la estremecedora escena que se encontró tras la tormenta: “Yo no sé lo que sucedió en el intervalo en el que perdí de vista a Ion. No vi la agresión. Pero tiene una rotura en la base del cráneo atrás y él cae a plomo. Eso significa que le han dado con algo por la espalda. Eso es lo que me dijo el médico. Yo salí del bar cuando se había tranquilizado la cosa y de repente me empiezan a decir es Ion. La Policía Nacional tenía a uno detenido y a mí me vino a la cabeza que era él. No entendía nada, porque yo le miraba y no era Ion. Llevaba un pañuelo que le tapaba la cara y tenía unas letras grabadas en su jersey de capucha. Fue cuando me dijeron no, que Ion está ahí inconsciente. Entonces salí corriendo y estaba ya la Policía Nacional con él. Había un chaval que estaba todo manchado de sangre y una chica. Luego me dijeron que era secretas. No me dejaban pasar, pero le comenté que era mi amigo. Me pidieron su documentación y les dije que la tendría en la bolsa que llevaba Ion. Luego me pidieron que me quedaba con sus pertenencias y así lo hicieron constar en el acta. Les comenté que sin problema«.

La actuación de la policía antes, durante y después del ataque no convence a nadie: “La policía me identificó a mí y de momento esperando a que me llamen para testificar. Yo le pregunté a un agente: ¿me podéis explicar, cómo puede ser que en un partido en el que se juegan un descenso haya un coche patrulla y no haya un dispositivo de seguridad? Su respuesta fue no estamos solo para el fútbol, tenemos una carrera ciclista. Le dije, vale, no voy a discutir’. Luego vino uno de paisano que probablemente era el comisario que se encarga de la seguridad y me preguntó que dónde tenía el coche; cerca del estadio, y me comentó ya más tranquilo, yo te voy a acompañar por si acaso te vuelven a venir. Cuando íbamos hacia el campo, me preguntó ¿cómo ves a tu amigo?’, yo le dije que no sabía, que el de la ambulancia me acaba de decir que le iban a trasladar, no tengo ni idea, ¿le has visto mal?’, bueno, tenía los ojos en blanco y estaba sangrando de los oídos (habitual señal de que tiene fractura de cráneo) y me dijo creo que tenía un golpe duro. Fue cuando cogí mi coche y me fui al hospital. Estuvimos esperando allí unos 40 minutos”.

La demora se hizo muy dura «Nos fuimos al hospital y claro, no éramos ninguno familia y la médica nos dijo que no podíamos entrar. No sé si me vio más nervioso o qué, que me dejó pasar a mí solo. Me metieron en el box en el que le tenían ya todo entubado y me dijo: no hay buenas noticias, tiene rotura de cráneo y de un hueso del oído y le tenemos que inducir al coma. Está semi inconsciente y su situación es muy grave y le llevamos a llevar a Burgos porque aquí se nos escapa de las manos”.

Los galenos en Soria tenía muy claro cómo le tuvieron que golpear: “Luego salió otro médico y me dijo tiene fractura en el cráneo y a mí me comentó que tenía cuatro hematomas. En base a mi experiencia, esto le han pegado con algo contundente y duro y ha caído inconsciente a plomo, que es donde se hizo las heridas en la cara”.

Por increíble que parezca, la Policía Nacional solo detuvo a dos personas y en ese momento, a una: “Por lo que sabemos y hemos leído, hubo una detención en el momento, el chaval que vi, y luego por la noche detuvieron a otro pero debió ser por otros incidentes. En el atestado pone que hay un policía herido por los incidentes de la noche. Cuando la familia de Ion presenta el parte de lesiones es cuando se monta un poco de revuelo. Para ellos es como si no hubo un parte de actuación. Pero bueno, si fue una ambulancia debería haber un parte como mínimo”.

Juanjo confía y espera en que estén trabajando para detener a los autores, porque lo hicieron a plena luz del día y en mitad de una de las calles que conducen a un estadio que ha albergado encuentros de Primera División: “Me han llamado varias veces y me han pedido a ver si puedo ir a declarar a Soria y al final me dijeron que podía hacerlo aquí. Deben tener vídeos y fotos. Pero no sé nada más, estoy esperando la notificación. Tienen que haber grabaciones. Hay más denuncias, algo que me parece normal porque destrozaron el bar al lanzar taburetes de los altos contra los cristales. Y había muchos niños, a los que la gente se puso en medio para protegerles. Imagino que estarán con un shock tremendo y que no querrá volver al fútbol en su vida, por lo que sus padres supongo que también denunciarán. No me olvido del pobre señor de 70 años que se puso al fondo del establecimiento como pudo…”.

Para más inri, poco a poco se fueron enterando que ultras del Numancia y de Leganés había organizado una quedada en las horas previas de las que constan testimonio gráfico: “Cuando estábamos allí, nos dijo un municipal es que había una capea. Luego la Policía Nacional nos reconoció que había habido esa capea y que iban en un autobús, que puede que igual ni entraran en el campo, pero que se les puede y debe controlar. A esa capea de la que tenemos fotos fueron ultras del Numancia y del Leganés. También han comentado que del Zaragoza, nosotros no tenemos ninguna confirmación. Lo del Leganés lo sabemos porque el detenido tenía escrito en la sudadera Guetto 28-Ultras Leganés. La Policía sabía que había esa capea. También se comentó que habían bajado con palos y algún bate, pero yo no los vi y estaban a cinco metros. Incluso la afición del Cornellá cuando se enteró de que podía haber problemas habló con el responsable de seguridad, que en 1ª RFEF no debe ser obligatorio que viaje, y le pidieron que les dejara entrar en el campo porque estaban preocupados”.

Aunque todos los presentes se quedaron en estado de shock, los medios locales no le dieron ninguna cobertura a lo acontecido: “La prensa de Soria informó de que hubo una pelea y que se saldó con un herido. No ha salido más”. Juanjo insiste en que la paliza no tuvo nada que ver con los colores, fue intentar matar por intentar matar: “No es por un escudo, como le sucedió a Aitor, ni por ir al fútbol. Insisto que la idea era ir a comer y estar con su amigo, y este le convenció para que entrara al campo”.

En pleno trauma por lo que estaba viviendo, Zubiria todavía tuvo que tragar más saliva: “Lo que más rabia me dio fue que cuando volvía del hospital a mí me volvieron a identificar, porque era de Donosti. La Policía Nacional lo único que decía era este es de Donosti. Yo ya les contestaba no te equivoques, que yo he venido a una comida y a visitar a un amigo y mi colega con el que he venido está en el hospital debatiéndose entre la vida y la muerte. Lo único que les importaba era que fuese de Donosti. Les dije haced lo que queráis, pero rápido porque me voy a Burgos. Miraron a ver si tenía antecedentes y me dejaron ir. Es más, yo aparqué en la acera y los antidisturbios salieron de repente corriendo como hacia el campo y yo estaba asustado por si era por mí, pero no sé si hubo más incidentes en ese momento”.

Juanjo defiende a capa y espada y con insistencia que Ion no hizo absolutamente nada: “No se encaró ni nada, lo único que intentó fue huir. Fue un ejercicio de supervivencia, vio que venían y salió corriendo. Es el típico chaval que ve una bronca y se va por otro lado. Hasta en el colegio era así. A él lo que le gusta ir a Anoeta con sus dos críos. Siempre decía a mí me gusta el fútbol y la Real”. Los que le conocen bien dicen que no se puede ser más txuri-urdin que Ion, que como mucho empata.

La familia y los amigos de Ion exigen justicia y no van a parar hasta lograr que se den con los malnacidos delincuentes que si siguen en la calle volverán a intentar matar por cualquier motivo que se les ocurra: “Si no se mueve nada desde aquí esto se queda en stand by, como si no ha sucedido nada. Es como si ya se ha olvidado. Me parece muy grave, se está debatiendo entre la vida y la muerte y nadie dice nada. Es muy fuerte, porque le intentaron rematar y le salvó la vida un chaval punky, un héroe, que luego nos enteramos que solo tiene 17 años. En los vídeos de la agresión no se ve a ningún policía y en las fotos que circulan de la capea pueden reconocer perfectamente quienes son”. Para lograrlo, han convocado una concentración el jueves 15 a las 20.00 horas en la plaza Gascuña del barrio del Antiguo. Justicia para Ion y todo el ánimo en su lucha por salvar la vida.


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