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Redacción
Puede parecer una tontería. Para los mayores del lugar seguramente lo será. Pero no es un gesto aleatorio ni cualquiera. En las últimas horas, una imagen compartida por miles de aficionados en las redes se ha vuelto absolutamente viral, colocando a Mikel Oyarzabal en el centro de todas las miradas.
En ella se comparan los perfiles de Instagram de las grandes estrellas de la selección tras proclamarse campeones del mundo: la inmensa mayoría de los internacionales han cambiado su avatar para lucir orgullosos una instantánea posando o besando el flamante trofeo orbital. Sin embargo, en el perfil del capitán de la Real Sociedad nada ha cambiado. Oyarzabal mantiene intacta su foto levantando la Copa del Rey con la camiseta txuri urdin.
El detalle no ha pasado desapercibido y ha corrido como la pólvora entre la afición realista, que ha vuelto a volcarse en elogios hacia su referente. Tras un verano convulso en el que su brillante actuación en la cita internacional despertó inevitables rumores de mercado sobre su futuro, el eibarrés ya se encargó de cortar de raíz cualquier especulación al reafirmar abiertamente que está exactamente donde quiere estar. Su avatar en redes no es más que el reflejo de una filosofía de vida: el compromiso indisoluble de un futbolista que es santo y seña en Donostia.
Aunque la comparación resalte el gesto del capitán guipuzcoano, lo cierto es que no ha sido el único en mantener su imagen habitual. Otros campeones como Lamine Yamal, Marcos Llorente, Borja Iglesias, David Raya, Joan García o su excompañero Martin Zubimendi tampoco han modificado su avatar por una foto con la Copa del Mundo.
Parece un detalle menor, una simple curiosidad de la era digital, pero en Donostia se lee de otra manera. Es la confirmación de la jerarquía moral de un líder que jamás pierde el norte ni olvida sus orígenes, ni siquiera tras tocar el cielo con la selección.


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