La hora de la verdad de los refuerzos de la Real

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Ha llegado la hora de la verdad para los refuerzos. La Real ha completado un gran comienzo de temporada al estar en puestos europeos en la Liga, sexta, y liderando el grupo de la Champions, tras dos auténticas exhibiciones ante el Inter y el Salzburgo. Pero, como reflejan los datos, todo el mundo coincide en que todo se está logrando sin la necesaria aportación de los cinco refuerzos Champions del pasado verano. Sabemos que no es fácil con el presupuesto y los límites económicos en los que se mueve en el mercado el club mejorar y reforzar un proyecto cuya principal virtud este verano es que no ha perdido a ninguna de sus grandes estrellas y referentes que le permitió acabar en cuarta posición.

Son cinco los jugadores nuevos y por ahora ninguno de ellos ha estado a la altura de las ilusiones generadas. Solo Traoré, que fue sin duda el que menos expectativas generó al llegar libre de un club modesto y ser bastante desconocido, se ha afianzado en el once de Imanol desde el primer momento. También es cierto, todo hay que decirlo, que ha sido el único que ha completado toda la pretemporada junto a sus nuevos compañeros. La dirección deportiva no dudó en cambiar a los dos laterales derechos, motivo por el que Gorosabel y Sola recalaron en el Alavés, y el maliense ha comenzado la campaña como titular indiscutible. Hasta la fecha solamente Remiro y Zubeldia han acumulado más de sus 912 minutos. Esta estadística confirma la confianza que ha puesto en él Imanol, que no ha dudado en defenderle cuando ha recibido críticas. En los duelos es muy fuerte y potente, pero los rivales le buscan la espalda desde el primer momento, lo que confirma que le ven como el punto débil al que tiene que atacar.

Lo curioso y sorprendente del caso es que para hacerle competencia han traído de vuelta a Álvaro Odriozola, un carrilero del mismo perfil ofensivo que el africano. Al menos, los técnicos se guardan una bala en el aspecto defensivo con el comodín Aritz Elustondo, que seguro que tendrá oportunidades en la banda a lo largo de la temporada tras superar su lesión muscular y la posterior recaída que sufrió. El donostiarra jugó los últimos minutos contra el Inter por delante, en una posición en la que no está acostumbrado ya, y le pudo la extramotivación, las ganas y la falta de competición. Imanol no dudó en reprenderle públicamente, pero la verdad es que en Valencia salió en el descanso y recordó por momentos al jugador que triunfaba antes de recalar en el Bernabéu. El problema es que le está costando mucho adaptarse a la dinámica y a la intensidad de Zubieta y no consigue tener una mínima continuidad (solo 62 minutos).

Kieran Tierney comenzaba a convencer hasta a los más escépticos al ser un refuerzo de rendimiento inmediato por su condición de cedido con pocas opciones de continuar en Donostia después de junio, pero una maldita rotura de fibras severa en pleno sprint en el derbi le va a alejar un mínimo de dos meses fuera de los terrenos de juego. Una pena, porque es un futbolista con un poso y una experiencia que le venían muy bien al equipo, y porque Aihen se ha quedado como único lateral izquierdo específico, con el consiguiente peligro que conlleva (el escocés se quedó en 296 minutos).

Y luego están las dos incorporaciones más esperadas. Los llamados a marcar diferencias. André Silva y Arsen Zakharyan, que han podido por fin ejercitarse en este parón con sus compañeros sin ningún problema. El portugués ya ha superado su grave lesión que se produjo en mayo, hace ya cinco meses, y, aunque solo ha jugado media hora en el derbi y el descuento en el Metropolitano, debería tener opciones de entrar directamente en el once ante el Mallorca.

Imanol confía mucho en él, le ha elogiado siempre que ha podido y su aportación se antoja clave para intentar dar un salto de calidad esta campaña. Al realista le persigue la sombra del buen comienzo de campaña firmado por Alexander Sorloth en el Villarreal, al que quiso la Real y que ya lleva cinco goles.

Habrá que ver si anota más el luso o si supera los 16 que logró el noruego el curso pasado con la txuri-urdin. El debate en la calle está abierto y se alimenta de cada diana del escandinavo. Lo normal en el mundo del fútbol.

Y el ruso es otra historia. Quien más o quien menos sabía que le iba a costar integrarse. El problema es que no ha podido tener más mala suerte con una infección en las vías respiratorias y el Covid cuando el pobre estaba solo en su hotel. Hasta la fecha deja muy buenos detalles y sus compañeros le elogian en público y en privado, pero es una gran apuesta y su aportación no puede demorarse más.

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