La Policía Nacional pide a los clubes controles "meticulosos" para evitar "simbología del conflicto de Oriente Medio"

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La Policía Nacional española ha emplazado a los clubes de fútbol a que sean “meticulosos” en los controles de acceso a los estadios para que durante la jornada de Liga no se vean banderas de Palestina o Israel. Así lo ha revelado a su afición el Celta, que cierra en Vigo la jornada futbolística del sábado que arranca en Anoeta con el Real Sociedad-Mallorca. Para este encuentro, Bultzada Txuri Urdina ya ha anunciado a través de las redes sociales que guardará un minuto de silencio “a favor de Palestina” en el minuto 12 del partido de este mediodía.

El de Anoeta será el segundo partido de la décima jornada tras el Osasuna-Granada del viernes por la noche, en el que pese a la orden policial sí se mostraron varias decenas de banderas de Palestina en apoyo a la población de Gaza, a punto de ser invadida por el Ejército de Israel como respuesta a los ataques terroristas de Hamás el 7 de octubre.

Al encuentro de Anoeta, que se disputará tres horas y media antes de la manifestación convocada en la capital donostiarra que exigirá detener la masacre de Gaza, le seguirán el Getafe-Betis, el Sevilla-Real Madrid y el Celta-Atlético de Madrid.

De momento ha sido el conjunto vigués el único que se ha dirigido a su afición con un comunicado oficial en el que revelado que “la Oficina Nacional de Deportes ha requerido a los clubes de fútbol que sean ‘meticulosos en los controles de acceso a los estadios para impedir todo tipo de simbología que haga alusión al conflicto de Oriente Medio, ya que pueden generar altercados en el interior del recinto deportivo. Se considera que en el contexto actual podría vulneran los artículos 2.1.b y 2.2.d de la ley 19/2007’”.

Por esta razón, el club celeste “solicita a todos los asistentes que se abstengan de acceder al estadio con dichos distintivos, en cuyo caso serán retirados y depositados en las consignas del estadio”.

La citada Oficina Nacional de Deportes es un órgano encuadrado en la Secretaría General de la Policía Nacional española y tiene encomendadas “las funciones de coordinación y apoyo a los Coordinadores de Seguridad, así como todas aquellas relacionadas con la prevención de la violencia en los espectáculos deportivos, actuando a estos efectos como Punto Nacional de Información”.

El FC Barcelona también ha comunicado a través de sus canales internos a los grupos de animación que quedará prohibida «de manera excepcional y extraordinaria» esta simbología en los partidos del club culé en el Estadi Olímpic Lluís Companys, en el Palau Blaugrana o en el Johan Cruyff, siguiendo la instrucción «de obligado cumplimiento» de los Mossos d’Esquadra, según informa la agencia Efe: «Hay que evitar el acceso al recinto deportivo de cualquier simbología, pancarta, texto y/o elemento que haga referencia o pueda vincularse objetivamente al conflicto entre Israel y Hamas, así como las propias banderas de Israel y de Palestina«.

Dos artículos clave

¿Qué dicen los artículos de la Ley contra la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el deporte aludidos? Ambos son lo suficientemente genéricos como para, en nombre de la seguridad y frente al derecho a la libertad de expresión, poder prohibir la demostración de enseñas legales como la de Palestina (e Israel) si la autoridad policial considera que “de alguna forma incitan, fomentan o ayudan” a comportamientos violentos o terroristas.

El 2.1.b justifica la prohibición de la exhibición “de pancartas, símbolos, emblemas o leyendas que, por su contenido o por las circunstancias en las que se exhiban o utilicen de alguna forma inciten, fomenten o ayuden a la realización de comportamientos violentos o terroristas, o constituyan un acto de manifiesto desprecio a las personas participantes en el espectáculo deportivo”.

Con el precedente de la expulsión de un aficionado del Eibar por mostrar una bandera palestina (que el club eibarrés, la Ertzaintza y la Liga han sido incapaces de explicar en público), el artículo abre la puerta a no permitir introducir en los estadios banderas legales, como la israelí o la palestina. En este último caso y pese a que Palestina siga reclamando su estado propio desde 1948, se trata de una bandera con reconocimiento internacional y que ondea en el exterior de la sede de las Naciones Unidas de Nueva York desde 2015.

Por su parte, el artículo 2.2.d incluso amplía el foco más allá del interior de los estadios a “sus aledaños o en los medios de transporte públicos en los que se puedan desplazar a los mismos”. En ellos quedan prohibidos “cánticos, sonidos o consignas así como la exhibición de pancartas, banderas, símbolos u otras señales, que contengan mensajes vejatorios o intimidatorios, para cualquier persona por razón del origen racial, étnico, geográfico o social, por la religión, las convicciones, su discapacidad, edad, sexo, orientación e identidad sexual, expresión de género o características sexuales, así como los que inciten al odio entre personas y grupos o que atenten gravemente contra los derechos, libertades y valores proclamados en la Constitución”.

A estos dos artículos hay que sumar una circular interna de la Liga, una entidad privada, que años atrás autorizó a que “en el interior se exhiban expresiones de apoyo al Club/SAD en el ámbito deportivo, sin que sea lugar para pancartas o elementos análogos o similares de carácter comercial (…), político (…), social, religioso o reivindicativo en cualquier sentido, ajenos al deporte. Se solicita de manera especial que este requisito se recoja en el Reglamento interno del recinto deportivo”.

Multas

La regulación de los cánticos, las banderas y las pancartas, más o menos similar en Europa, ha sido aplicada con distintos raseros en la última década, como bien han sufrido conjuntos como la Real al jugar en determinados campos. Más aún, cuando las instituciones así lo han decidido, los campos de fútbol han sido caja de resonancia del apoyo del mundo del fútbol a las víctimas de otros conflictos armados o de otras desgracias.

La UEFA llegó a multar al FC Barcelona con 150.000 por una muestra masiva de esteladas (bandera independentista catalana) y ese mismo año 2016, sancionó con 10.000 euros al Celtic de Glasgow por mostrar banderas palestinas en el partido en Escocia contra el Hapoel Be’er Sheva israelí. En el duelo de la Champions League del próximo miércoles entre Celtic y Atlético de Madrid, la Green Brigade ha llamado a la afición escocesa a inundar Celtic Park de banderas escocesas «para demostrar al mundo que el Celtic se sitúa del lado de los oprimidos».

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