“Ha sido una batalla, una pena que se llora demasiado, se piden demasiadas faltas, pero ellos hacen lo que quieren, somos un equipo humilde”. Las palabras del mallorquinista Samu Costa al término de la ida de las semifinales de Copa acabaron con la paciencia txuri-urdin. Después de varias semanas de campaña, sobre todo desde aquí cerca, para tratar de infravalorar y ensuciar su éxito de esta temporada, la Real se ha cansado de escuchar ataques desproporcionados y se ha plantado. Al término del encuentro fueron Imanol y Remiro los que elevaron la voz para dejar claro que están cansados de que les acusen de ser un equipo sucio o que comete muchas faltas. El técnico fue sin duda el que más molesto se mostró en la sala de prensa: “Lo voy a dejar muy pero que muy claro: somos uno de los equipos más nobles de la Liga. Seguramente nos piten muchas faltas, pero muchas faltas que no son. Una cosa es las faltas que hacemos y, otra, las faltas que nos pitan. Si hay algún equipo más noble que la Real, tengo muchas dudas. Hoy –por el martes– lo hemos comprobado”.

Posteriormente, Remiro, en declaraciones a El Larguero de la Cadena Ser, también salió en defensa del fútbol de su equipo: “Una cosa son las faltas que hacemos y otras las que nos pitan. Somos un equipo que muchas veces va a pares. La verdad es que creo que somos muy ganadores en duelos como lo muestra nuestro fútbol… Sé que las estadísticas dicen que hacemos muchas faltas, pero somos ganadores de duelos, nos exponemos mucho y hay veces que hay que parar el juego así. Te juntas y ya está. Nos ha tocado este año a nosotros”.

El navarro ahondó en que son un equipo que nunca va con mala intención o a hacer daño: “Nosotros somos muy nobles. ¿Te puedes imaginar que Zubimendi se va a poner a pisar a un rival a destiempo? El único que es un poco más de contacto es Robin, que se trata de un defensor que no te deja ni respirar. Yo no voy a hablar del resto de equipos, pero puedo decir que nosotros somos muy nobles aunque a veces haya que parar el juego del rival, obviamente. Si vamos a pares y nos van a pillar en un dos para dos, pues habrá que parar la jugada. Normal”.

El problema es que el tema, insistimos, alimentado por tierras muy cercanas que no son capaces de digerir la triunfal trayectoria del vecino acompañado del sorpasso, ha comenzado a calar en los técnicos más veteranos que juegan con el dato de que la Real es el segundo equipo al que más faltas le pitan de la Liga. Javier Aguirre lo demostró en la previa del duelo del martes: “Hay que estar muy atentos a los bloqueos y las interrupciones del juego que hace la Real, siempre dentro del reglamento. Ya nos ha sucedido con ellos. Al sacar una falta te comen uno o dos metros y, aunque parece una tontería, no lo es. Sus jugadores bajan al barro como equipo pequeño. Y no lo es, peleando como está en Europa, la Liga y la Copa del Rey”.

Nada nuevo, otro zorro, como Simeone, también ensalzó a los realistas con un dardo envenenado para denunciar su juego: “La Real juega muy bien, su crecimiento año a año es extraordinario. Juega con mucha gente en ataque y, a la vez, es el equipo que más faltas hace en campo contrario. Corta muy bien el juego, los árbitros le dejan generar ese duelo de uno contra uno para cortar contraataques y ojalá lo sepamos valorar. Es un equipo que juega bien y al mismo tiempo corta jugadas para que no haya contras”.

Los datos desmontan la campaña

Los datos están ahí. La Real es el segundo conjunto que más faltas comete de la Liga sólo superado por el Getafe. Eso sí, casualmente o no, en tarjetas amarillas son séptimos y en expulsiones son los que menos han sufrido. Sólo una por la mano de Remiro ante el Alavés.

Algo no concuerda aquí. Lo más grave de la situación es que el Mallorca acabó aparentemente indignado el encuentro cuando, después de la denuncia de Aguirre, que supo preparar muy bien el terreno, cometió el doble de faltas que su visitante (22-11) y vieron una tarjeta menos (2-3).

Por si fuera poco, el colegiado Muñiz Ruiz permitió la excesiva dureza de los locales hasta el punto de que en el vestuario txuri-urdin se respiraba una absoluta indignación por los palos que habían recibido y, lo que es mucho más grave, vio cómo no señalaban un claro penalti de Gio González sobre Barrenetxea, que no admite ninguna discusión en las imágenes, y otro más discutible sobre Traoré, en una acción anulada por un teatro lamentable de Jaume Costa, que pide que el maliense le ha golpeado en la cara cuando ni le roza antes de ser derribado tras sufrir un agarrón de Copete, que ya estaba amonestado.

El malestar en el vestuario txuri-urdin era palpable al término del encuentro, sobre todo cuando escucharon las quejas de sus rivales. Ya queda un día menos para la vuelta en Anoeta, donde la historia seguro que será muy diferente… Declaraciones como las de Samu sólo motivan.

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