La Real Sociedad normaliza el fracaso en Bilbao (2-1)

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Al término del derbi de la pasada temporada, un Le Normand tenso y enfadado se molestó porque le preguntaron si iba a convertirse en tradición que la Real perdiese en San Mamés. No tardó en escudarse en que solo llevaban dos derrotas seguidas. Como suele decir Imanol, lo importante no es el resultado, sino el cómo. Y lo que tiene que empezar a analizar este equipo es la forma en la que pierde en Bilbao. Su actitud, su cobardía, su falta de inspiración, la reiterada manera con la que pierde duelo tras duelo… Y lo más hiriente es que, históricamente, la Real ha podido sucumbir tres años consecutivos en casa del eterno rival y nadie se ha rasgado las vestiduras, pero si lo hace en el que es probablemente su ciclo más exitoso sin contar los dos títulos de Liga de la Generación de Oro, pues escuece el doble.

Igual el técnico estará encantado con las tanganas que se produjeron durante el partido cuando apeló al fútbol de antes en vez de hacer una llamada a la violencia, como quisieron entender de forma malintencionada en casa del vecino, pero estas se produjeron por la total impotencia y frustración que mostraron sus jugadores. Fatal los realistas, fatal el entrenador y fatal la dirección deportiva con una planificación inconcebible cuando sabía de sobra que iba a perder este mes a Kubo, Sadiq y Traoré, cuando sus refuerzos para este curso Champions están a años luz de lo que se esperaba de ellos. Para más inri, y en una decisión esperpéntica, han cerrado la venta de Momo Cho sin tener un sustituto. Y todo esto conlleva que una vez más se presentaron en Bilbao bajo mínimos.






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Athletic-Real Sociedad: las notas de Mikel Recalde
Mikel Recalde

Algo está cambiando en los derbis. En el Athletic se han dado cuenta de que tenían que afrontarlos como mínimo con la misma intensidad con la que se los tomaban la Real y su entorno, mientras que por Anoeta parece que se están viniendo peligrosamente arriba y que ya naturalizan la derrota ante el contrincante al que más le gusta ganar a su afición. Se están equivocando. Y mucho.

El enfado por la imagen y por la derrota de este sábado va a durar mucho más de lo que se piensan. En el club no se lo tomarán tan en serio, pero que tengan muy claro que la afición se encuentra de uñas por el ridículo reincidente en San Mamés. Dos goles antes del descanso de Berenguer finiquitaron un duelo que no tuvo emoción ni cuando la Real se encontró con el 2-1 casi en el último minuto.

Imanol sorprendió más de lo esperado en su alineación titular. Primero dejó fuera de la lista a Carlos Fernández por unas molestias físicas que arrastraba. En seguida saltaron las alarmas respecto a una posible salida de un futbolista que no acaba de entrar en los planes del entrenador, pero desde el club no tardaron en calmar las aguas. No se subió al autobús en Zubieta por la mañana por unas molestias en su rodilla. Su lugar lo ocupó Dadie para una convocatoria con 17 canteranos. El contratiempo de Carlos fue uno de los motivos por los que entró el noruego Fiabema. Las otras sorpresas fueron la entrada de Odriozola en lugar de Aritz. Tierney jugó en la izquierda y el oriotarra mantuvo el 4-3-3 con Brais muy adelantado a pesar de no contar con extremos. Enfrente, un Athletic en el que la única duda estaba en el lateral derecho, en el que Lekue ganó la batalla a un tocado De Marcos.

Lo peor de la primera parte no fue el resultado, un durísimo 2-0, lo más grave sin duda, y de largo, acabó siendo que el Athletic una vez más no necesitó ofrecer su mejor versión para ser infinitamente superior e imponerse en la mayoría de los duelos individuales a una lamentable Real. Un equipo encogido, acobardado, sin ideas, sin confianza ni autoestima. Todo lo que no te puede faltar en un derbi. El Athletic remató tres veces entre los tres palos y marcó dos goles.

Ambos logrados por Berenguer tras empujar la pelota dentro del área al recoger sendos rechaces. En los dos tantos queda señalado Zubeldia. En el primero porque desvía el centro de Yuri y despista a Marrero y en el segundo, porque duda en cortar el centro de Williams cuando daba la sensación de que llegaba con cierta comodidad. El meta no estaba teniendo un estreno cómodo después de comerse una falta que Vesga cabeceó alta y su única parada fue un disparo forzado de la estrella rojiblanca en la última contra.  

Era tal la inferioridad y el penoso rendimiento de la Real, que no servía ni como excusa el permisivo arbitraje de un reincidente Munuera Montero que perdonó a los locales amarillas inadmisibles y que no quiso ver un pisotón de Yuri a Oyarzabal, que tampoco pareció demasiado grave. La única ocasión de los realistas llegó casi en la última acción de un primer acto de lo más decepcionante de la temporada, en un disparo de Zubeldia que rozó la escuadra tras tocar en un defensa.

Sin noticias de las estrellas en 45 minutos en Bilbao. De ninguna. Eso sí que era una noticia dramática e indignante. Sin hablar de que físicamente unos iban en AVE y los otros en el viejo Talgo que une Donostia con Madrid. Y por encima de todos, un Nico de nivel top mundial. El único que había en el campo. Al menos este sábado. Lo más acongojante es que aún quedaban otros 45 minutos terroríficos visto lo visto.






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📸 Las mejores jugadas del derbi de San Mamés
Ruben Plaza

 Lo cierto es que las aguas bajaron menos vueltas en la reanudación, a pesar de que el Athletic continuaba llevándose la mayoría de los duelos y controlaba la situación con absoluta facilidad y comodidad. Barrenetxea fue el único txuri-urdin que le puso un poco de picante, pero ayer se esperaba mucho más de él y no estuvo a la altura de su nivel ni del que suele firmar Kubo. Un centro suyo estuvo cerca de aprovecharlo Aritz, pero la pelota se marchó rozando el palo.

En el minuto 62 Imanol decidió sacar a Maguna y a Dadie en una decisión que emanaba el tufillo de que tiraba la toalla para pensar más en Pamplona. Lo cual es intolerable. El Athletic no necesitaba ni atacar ni generar ocasiones para pasar apuros, aunque en el minuto 87 Oyarzabal, también de rebote, recortó distancias. Si alguien esperaba un milagroso e inmerecido empate tuvo que resignarse con rapidez, ya que no hubo ni la más mínima opción para esta decepcionante Real.

Otra derrota más en Bilbao y el Athletic, con una plantilla supuestamente bastante inferior que la del equipo que se encuentra entre los 16 mejores de Europa ya le saca nueve puntos en la tabla. Es decir, la sensación es que su renta ya es inalcanzable. Y eso, como es normal, duele y escuece más que nunca. Un recuerdo para los dirigentes de la Real: este domingo o el lunes a más tardar esperemos que presente a un nuevo refuerzo. Lo contrario es que se están jugando la temporada este mes y todavía no se han dado ni cuenta. Enero es y será siempre decisivo. Pamplona el miércoles y el PSG en febrero. Las alarmas y el monumental enfado por lo de este sábado ya se han disparado.






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📸 Decepción txuri-urdin en las gradas de San Mamés
Borja Guerrero

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