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Redacción

La Real Sociedad de Pellegrino Matarazzo planifica su regreso a las competiciones europeas bajo una realidad financiera muy distinta a la de hace doce meses. La última actualización de Transfermarkt ha certificado un severo correctivo para el patrimonio del club txuri urdin, cuya plantilla ha caído a los 255,4 millones de euros actuales. Comparado con los 345,05 millones del año pasado, la entidad sufre un desplome drástico de casi 90 millones, una devaluación del 25,9% de su valor internacional.
Esta alarmante sangría económica se explica en gran medida por la traumática salida de Martín Zubimendi el verano pasado, cuyo enorme peso financiero inflaba lógicamente el sumatorio de la temporada pasada antes de confirmarse su marcha. Además, cabe destacar que los cálculos matemáticos de ambas campañas incluyen por defecto la cotización de los futbolistas cedidos. Más allá de estos condicionantes, el ecosistema actual refleja un preocupante desequilibrio en la caseta: muchos integrantes se han devaluado simultáneamente y solo tres cotizan al alza.
Entre las caídas individuales más llamativas destaca la de Take Kubo. El atacante nipón sufre el golpe más duro al devaluarse diez millones de euros limpios, pasando de una tasación de 30 a los 20 actuales. La inoportuna lesión de enero frente al Barcelona cortó su progresión y le privó de la regularidad necesaria con Matarazzo, que confiaba en el atacante. Esa pérdida de valor también se ha visto reflejada en el interés del mercado internacional, que ha bajado, pero que encuentra en Kubo también una oportunidad. En este vagón de pérdidas se suben también el portero Álex Remiro, bajando de 14 a 9 millones, y Brais Méndez, de 12 a 8 millones.
En una línea de devaluación muy similar se sitúa la clase media de la plantilla blanquiazul. Arsen Zakharyan desciende de 10 a 8 millones, mientras que la dupla compuesta por Yangel Herrera e Igor Zubeldia experimenta una notable caída desde los 9 hasta los 6 millones. A ellos se suman secundarios como Aihen Muñoz (de 3,5 a 2,5) y Jon Karrikaburu (hasta los 1,8). Carlos Soler baja de 8 a 7 millones penalizado por sus 29 años, a pesar de que su temporada ha sido bastante notable, mientras Guedes resiste en los 6 millones.
La nota positiva en las oficinas de Anoeta la ponen tres nombres propios de la juventud que impulsan el futuro del club. Jon Martín confirma su irrupción en la élite con solo veinte años, elevando su cotización personal de 20 a 25 millones de euros. Junto al central, el islandés Orri Óskarsson protagoniza otra gran escalada financiera, disparándose de 12 a 20 millones tras su inmediato impacto goleador en el ataque. Por último, el portero Unai Marrero sube de 0,6 a un millón.
Pese al tijeretazo, la Real salvaguarda una estructura interna equilibrada gracias al obligado relevo generacional. El liderato financiero del vestuario pasa ahora a un triple empate en la cumbre: el capitán Mikel Oyarzabal, el emergente Jon Gorrotxategi y el propio Jon Martín comandan la plantilla con 25 millones de euros. En el peldaño inferior, fijado en los 20 millones, se asientan Kubo y Óskarsson, sosteniendo a un equipo que se mantiene como la quinta plantilla más valiosa de toda LaLiga.
Este toque de atención dibuja un escenario francamente desafiante para el cuerpo técnico liderado por Pellegrino Matarazzo. El valor actual de 255,4 millones sigue representando un patrimonio competitivo para afrontar con ambición el regreso al viejo continente. Pero no tiene nada que ver con la última vez que participaron en él. La tarea del entrenador no será solo lograr resultados, sino revalorizar un escaparate que ha perdido fuelle. Con la Europa League en Donostia en el horizonte, los futbolistas deberán recuperar los millones evaporados sobre el verde.
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