El partido del sábado en el Nuevo Los Cármenes, donde la Real Sociedad ganó ante el Granada (2-3), significó en clave txuri-urdin el inicio de una nueva etapa durante la temporada. A lo largo de los primeros seis meses del curso, el equipo blanquiazul tuvo que compaginar encuentros de tres competiciones distintas: Liga, Champions League y Copa del Rey. Sin embargo, las eliminaciones ante Mallorca y PSG, concentradas en una sola semana, han introducido la campaña del cuadro guipuzcoano en una nueva dimensión. Ya no se trata de alternar torneos, sino de centrarse en las diez jornadas que restan para conquistar el principal objetivo del año, conseguir un nuevo billete europeo.

A hacer historia

A todo el mundo le habría gustado disputar una nueva final copera en La Cartuja o acceder a los cuartos de final de la Champions, dos metas que se han escapado recientemente. Sin embargo, conviene subrayar que la Real se prepara para intentar conquistar un logro igualmente histórico, su quinto pasaporte continental consecutivo. Y es que el equipo campeón de Alberto Ormaetxea solo enlazó cuatro en su día (récord del club), al ser cuarto en 1979, segundo en 1980 y primero tanto en 1981 como en 1982. Llegaría después la temporada 1982-83, un curso en el que los Arconada, Zamora, Satrústegui y compañía vivieron un epílogo difícil. En apenas unas semanas se quedaron sin opciones continentales (séptimos en Liga), se vieron apeados de la Copa de Europa en Hamburgo y cayeron además con el Barcelona en las semifinales de la Copa del Rey (2-0 en el Camp Nou y 1-2 en Atotxa). Ni siquiera tuvieron suerte en la ya extinta Copa de la Liga, viéndose superados por el Real Madrid en cuartos.

Calendario más despejado

Imanol se mostró realista el pasado martes en Anoeta, tras la derrota contra el PSG. “Si fuera tan fácil… Pero los futbolistas no se van a recuperar ahora de la noche a la mañana por disfrutar de semanas limpias”. La temporada futbolística es un ejercicio de muy largo aliento y la plantilla txuri-urdin arrastra mucho desgaste y mucha fatiga, dos compañeros de viaje que amenazan con seguir ahí hasta el descanso veraniego. No obstante, también resulta claro que el calendario blanquiazul se aligera en gran medida a partir de ahora. El equipo debe disputar los diez partidos que le restan en once semanas, un período largo que contrasta con la fase en que se han visto comprimidos los diez encuentros inmediatamente anteriores, seis semanas. Desde que el pasado sábado 3 de febrero empatara contra el Girona en Montilivi (0-0), la Real ha jugado el mismo número de contiendas que las que le restan ahora por disputar.

Dos fases muy claras

El partido de este sábado en Granada significó ya el inicio de una andadura final cuya agenda depara, a simple vista, dos fases muy distintas. El propio Granada, Cádiz, Alavés, Almería e incluso Getafe son los rivales de un primer período sobre el papel más asequible, durante el que la Real va a tener que hacer buen acopio de puntos. Y es que después aguardará un calendario a priori más complicado, dentro del que, eso sí, existirá un importante consuelo: cuatro de los seis últimos compromisos de la Liga tendrán lugar en Anoeta. Dichos seis encuentros enfrentarán al cuadro txuri-urdin con los tres llamados grandes de la competición (Real Madrid, Barcelona y Atlético de Madrid), así como con un Betis que se viene atragantando de forma sistemática. Los verdiblancos, además, son ahora mismo un rival directo en la pugna europea, circunstancia igualmente aplicable a los otros dos contrincantes que quedan por ser citados: Las Palmas y Valencia. Canarios y levantinos han de pasar aún por el estadio de Anoeta…


Un partido en un mes

No tiene gran misterio la organización temporal de este último tramo de la temporada. La actividad de la Real, apeada ya de la Copa y de la Champions, se va a centrar en los sábados y los domingos, una afirmación que admite dos puntualizaciones. La 36ª y penúltima jornada (Real-Valencia) tendrá lugar entre semana: martes, miércoles o jueves. Y el otro asterisco reside en la condición txuri-urdin de equipo no europeo, una vez eliminado por el PSG. Esta última circunstancia posibilita ya a Gol T emitir en abierto los encuentros ligueros de los blanquiazules, quedando así habilitadas las franjas de viernes y de lunes. Por otro lado, merece ser destacado también el doble parón, de quince días cada uno, que va a provocar que los de Imanol solo disputen un partido en un mes. El fin de semana del 23-24 de marzo no hay Liga al jugar las selecciones. Y el del 6-7 de abril está reservado en exclusiva para la final de Copa. Entre sus duelos con el Cádiz (viernes 15 de marzo) y el Almería (14 de abril), la Real solo competirá contra el Alavés en Mendizorrotza, el 31 de marzo.

Cada vez más hechos

Existen motivos para el optimismo. Y el principal apunta a la acreditada capacidad de la Real para reponerse tras las eliminaciones europeas y encarar con garantías las jornadas finales, una empresa que se le da cada vez mejor. Tras caer con el Manchester United en 2021, sumó 21 de los últimos 42 puntos ligueros (estaba también de por medio la final copera de La Cartuja). A la eliminación de 2022 contra el RB Leipzig le siguió la conquista de 24 puntos de los últimos 42. Y tras el revés de 2023 ante la Roma se consiguieron 26 de los últimos 39 puntos en juego. Aquellas cifras podrían resultar suficientes esta temporada. 

A UN PARTIDO DEL RÉCORD: ‘SÓLO’ 53 ESTA CAMPAÑA

Es cierto que superar al PSG en los octavos de final de la Champions estuvo siempre bastante lejos durante la eliminatoria. Pero por otro lado, a nada que la Real hubiera apeado al Mallorca en las semifinales de Copa, habría conseguido igualar el récord histórico txuri-urdin de partidos disputados en una misma temporada. Los de Imanol se quedarán este curso en los 53 encuentros oficiales, a solo uno del máximo del club, 54.

Sea como sea, hay debate respecto a si la actual campaña es la más dura y complicada que ha afrontado nunca un equipo de la Real, ya que todos los precedentes similares tienen sus matices. En la campaña 1982-83 (54 partidos), los guipuzcoanos encararon sin nada en juego las últimas jornadas de Liga, y además disputaron en junio la ya desaparecida Copa de la Liga, un torneo menor que se celebraba a modo de epílogo y en el que tampoco se ponía toda la carne en el asador. Mientras, la temporada 1986-87 (otros 54 partidos), cuenta con el clarísimo asterisco de suponer el curso de la Liga del play-off. Tras las 34 jornadas del torneo regular, a la Real le tocó encarar otras diez encuadrada en el grupo B, el de la mitad de la tabla y cuyos integrantes no se jugaban nada. Fueron, en cierto modo, diez amistosos para cerrar un curso también cargado en cuanto a calendario por la Copa del Rey conquistada en Zaragoza.

Los 53 partidos con los que cerrará la Real la actual campaña empatan con los jugados en la 2013-14 a las órdenes de Jagoba Arrasate (sin contar el simulacro copero de Santander contra el Racing). Aquel fue un curso muy exigente, en el que, sin embargo, los txuri-urdin no tuvieron nada en juego en la jornada final de la Champions contra el Leverkusen (0-1). Este año, mientras, todo apunta a que va a tocar pisar el acelerador hasta el final en el campeonato para conquistar un billete continental, a poder ser para la Europa League.

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