La Real cierra la fase de grupos en su regreso a la Champions una década después. Lo hace en el Giuseppe Meaza, uno de los estadios más monumentales de Europa frente a todo un Inter de Milán, tres veces campeón de la competición y vigente subcampeón tras perder la pasada final de forma injusta contra el Manchester City.

Su palmarés, que incluye 19 scudetto y la condición de líder actual del Calcio, permiten conocer el verdadero potencial de un club que, sin embargo, se presenta en la última cita de la primera fase con la obligación de ganar si quiere acabar en primera posición. Y aquí reside el extraordinario mérito de la Real. La nueva e inesperada sensación de la Champions de la presente edición se clasificó tras vapulear al Benfica, doble campeón del torneo y vigente primero de la su liga, en la cuarta jornada, con dos jornadas de margen. El otro equipo del grupo, el emergente Salzburgo, que ya eliminó a los realistas en la Europa League en 2018, se jugará el sobrevivir en el continente contra los lusos.

Los tres han sufrido auténticos recitales txuri-urdin. Todos ellos han reconocido que el realista era el equipo más temido del bombo 4 del sorteo, pero ninguno de ellos se esperaba semejante nivel. No solo ha sido su juego moderno obra de Imanol, que presiona tan arriba que les impide cruzar el centro del campo en muchos momentos, sino que también su fútbol champagne con el balón les ha acabado por convertir en un referente en un torneo siempre necesitado de savia nueva.

Las cuentas están muy claras. Si la Real gana o empata, acabará primera de grupo. Si pierde, pasará como segunda. A día de hoy, los que lideran sus grupos son Bayern, Arsenal, Borussia Dortmund y Manchester City, aparte de los tres gigantes españoles que no les pueden tocar en octavos, mientras que los segundos son el Copenhague, el PSV, el Nápoles, el Lazio, el Leipzig y el Oporto. No, no es lo mismo. Importa y mucho ser cabeza de serie.

Imanol cuenta con bajas muy importantes justo cuando parecía que estaba vaciando su enfermería. Barrenetxea, Cho, Brais y, de confirmarse Zubeldia, es una lista más que inquietante. Al menos, vuelve el nuevo aitatxo, Mikel Oyarzabal, que no es poco. En principio, Remiro estará en la portería. Con Traoré, Aritz, Le Normand y Aihen en la zaga. Zubimendi, Merino (ojo que está apercibido de sanción) y Turrientes o Zakharyan; y con Kubo, Sadiq y Oyarzabal arriba. El ruso con el capitan de 9 y Carlos en lugar del nigeriano, también son opciones factibles. Ninguna suena mal.

El Inter viene con la moral cargada por su liderato y unos registros inmaculados. De los equipos con más superioridad que se recuerdan en su dilatada historia. No pierde desde septiembre. Inzaghi podría volver a hacer rotaciones, como ya hizo en la ida.

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