El recuerdo todavía permanece muy fresco. Fue un periodo tan largo y duro, con tantos episodios sonrojantes y humillantes, que cuando regresa la Copa y la Real se enfrenta a un rival muy inferior sobre el papel, al menos se enciende alguna luz de alarma. Y no es malo, porque le permite mantener fresco el peligro de descalabro y le obliga a exigirse al máximo para evitar sustos evitables. No lo va a tener fácil el equipo realistas en Andratx. La mejor demostración es que hace dos temporadas el Sevilla de Lopetegui, el que se clasificó los tres años consecutivos para la Champions League en Liga, solo pasó de ronda en el mismo escenario al salir vencedor de la tanda de penaltis. Otro aviso para navegantes.

La Real visita un estadio en el que compite un equipo que se siente muy poderoso en su guarida. No ha perdido ningún encuentro en lo que llevamos de temporada en casa. Se vienen muy arriba por las dimensiones pequeñas del terreno de juego y su hierba artificial. En el recuerdo también permanece lo mal que se adaptaron a este tapete los realistas en su anterior eliminatoria ante el Buñol en Requena. Otra advertencia. Demasiadas señales. Pero Imanol ha vuelto a mostrar personalidad y confianza al asegurar que no quiere oír hablar de excusas y que lo que tienen que hacer es demostrar la diferencia de categorías.

El técnico no podrá contar por lesión con Barrenetxea, Carlos ni, la gran sorpresa, Cho (un futbolista que está teniendo demasiados problemas y que no consigue arrancar). También es baja de última hora Mikel Oyarzabal. Para compensar sus ausencias se lleva a Fiabema, el noruego del filial y a Dadíe, que ya tuvo buenos minutos en la anterior eliminatoria. Lo normal es que haga muchos cambios. Marrero le vuelve a discutir la plaza a Remiro, aunque el año pasado en la segunda ronda el técnico ya se protegió con su meta de cabecera. En la zaga, podrían jugar Odriozola, Aritz, Le Normand y Tierney. En el centro del campo, Urko, Turrientes y Olasagasti. Y arriba, si está bien, André Silva con Zakharyan y Kubo o un tercero que no se descarta que sea Dadíe.

El rival

El Andratx compite en la 2ª Federación, cuarta categoría, y es un equipo que basa su potencial en convertir su estadio casi en inexpugnable, como si fuera la aldea de los irreductibles galos. Los rivales de su liga no dudan en destacar que no es broma competir en ese escenario.

“¿Qué pasa si perdemos?”, se preguntaba ayer Imanol. Ni lo sabemos ni lo queremos saber, porque está prohibido palmar esta tarde en el puerto de Andratx.

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