Real Sociedad | Beñat Labaien (Tokushima Vortis): "Lo ideal habría sido que la puerta se abriese en otro momento"

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El pasado diciembre, en plena temporada, dejó su cargo como analista en la Real y se convirtió en el nuevo entrenador del Tokushima Vortis (segunda división japonesa). ¿Cómo se dieron las cosas?

Fue todo muy rápido e inesperado. En la Real ejercía de analista, pero yo siempre me he considerado entrenador y llevaba años con esa inquietud de llegar a serlo algún día. Las cosas ocurren cuando tienen que ocurrir y durante el parón del Mundial, en noviembre aún, me llegó la opción de venir a Japón, al Tokushima Vortis. Lo ideal habría sido que esta puerta se abriese en otro momento, pero sucedió entonces y tuve que tomar una decisión.

¿Le costó mucho adoptarla?

Te diría que le di hasta demasiadas vueltas. Resultó difícil, pero en este sentido tengo que agradecer la gran ayuda que me brindaron tanto Roberto Olabe como Imanol Alguacil. Yo tenía muy claro que solo iba a dejar la Real si ambos me daban su consentimiento, y los dos se mostraron muy comprensivos conmigo. Me entendieron y me animaron a aprovechar la oportunidad. Obviamente, me marché con un punto grande de pena por dejar un grupo que es un auténtico lujo y donde se quedaban amigos que he hecho para toda la vida.

Supongo que su trabajo en el club txuri-urdin le estaba sirviendo también para formarse como futuro técnico…

Sin duda. Yo siempre sentí que mi etapa como analista en la Real era parte de un proceso. Sabía que en algún momento me llegaría la posibilidad de entrenar, así que no miraba con obsesión a los banquillos. Me centraba en aprender y en formarme, y ahora te puedo decir que sin esos cinco años en el club no sería el técnico que soy ni estaría trabajando donde lo estoy haciendo. Ten en cuenta que pasé varias temporadas codo con codo con gente que es una referencia mundial en lo suyo, incluido un Imanol que me lo ha dado todo.

¿Le había surgido alguna posibilidad anterior a la del Tokushima Vortis?

Sí, alguna opción previa sí que se me había presentado. Pero el paso tenía que ser firme y yo creo que en el Tokushima se dan todas las circunstancias que buscaba. En Japón se respetan los proyectos y se da tiempo a los entrenadores para que los puedan desarrollar. Y, además, a esto último me puede ayudar la tipología de futbolista que predomina aquí, con jugadores de características propicias para que yo intente plasmar lo que propongo.

Que su familia viva con usted en Japón significa un plus importante, ¿verdad?

Es una parte fundamental de todo esto. Y me siento un afortunado porque, como dices, he podido venir con compañía. Mi mujer dejó su trabajo y digamos que su vida para instalarse en Japón conmigo y con nuestra hija de año y medio. Para mí el bienestar de ambas es fundamental y tenerlas conmigo me es de gran ayuda, aunque la vida del entrenador sea la que es y me lleve a dejarles mucho tiempo solas. En este sentido, hemos tenido la suerte de instalarnos en un país tranquilo y maravilloso.

¿En qué clase de entidad ha aterrizado? Descúbrame al Tokushima Vortis.

Hablamos de un club de valores muy similares a los de la Real, con quien de hecho ha firmado recientemente un acuerdo de colaboración. En el Tokushima se cuida mucho la cantera y se otorga mucho espacio para trabajar al entrenador. Esto es algo que te destacaba ahora respecto a Japón en general y que en en mi club se da en mayor medida aún.

Me consta que maneja un plantel con muchísimos efectivos…

Sí, tengo una plantilla de 36 jugadores, que es lo habitual aquí: no existen los equipos filiales y además la temporada es dura, dentro de una categoría con 22 equipos. El nivel de la segunda división japonesa es muy alto, sobre todo a nivel técnico. Digamos que entre áreas están muy desarrollados, y que dentro de ellas les falta algo de colmillo ofensivo y defensivo, algo que se suple en parte con muchos futbolistas brasileños que juegan en la categoría.

Me habla de un campeonato muy atractivo.

La liga está muy bien organizada a nivel logístico. Quizás tienen que apuntalar algunos protocolos, como el de regar los campos antes de los partidos. No es obligatorio y nos acaban de comunicar que en nuestro próximo partido (el pasado sábado en el campo del Okayama) no lo harán. Pero en líneas generales se trata de una competición atractiva, con sus retransmisiones televisivas, sus masas sociales y su ambiente. Hemos jugado encuentros fuera ante 15.000 y 16.000 espectadores, y en nuestro estadio hemos llegado a meter a 13.000 personas.

¿Y qué hay de las propuestas futbolísticas? ¿Cómo juegan los equipos de la categoría?

Ese es otro aspecto que habla muy bien de esta liga, porque existe una gran variedad de estilos entre unos equipos y otros. Nos hemos medido a rivales que juegan de forma más directa, con mucho envío largo, y también ante adversarios que apuestan por un fútbol más combinativo y que sacan a su portero unos metros fuera del área para participar en la salida de balón. En cuanto a propuestas, hablamos de una competición muy rica.

Su equipo está describiendo una trayectoria ascendente tras un comienzo de temporada algo dubitativo.

Yo vine con mis ideas, eso está claro, pero en la vida y en el fútbol todo necesita un proceso. En diciembre aterricé en un nuevo país, en una nueva cultura… Y lógicamente pasó un tiempo hasta que me asenté aquí, tanto en lo profesional como en lo familiar. Si pudiera rebobinar en el tiempo, existen varias cosas que haría de forma distinta a como las hice en su día, pero lo asumo como algo normal y poco a poco siento que piso un suelo más y más firme, entendiendo Japón y al futbolista japonés.

¿Cómo es el jugador nipón?

Es totalmente distinto al europeo. Aquí los jugadores resultan muy disciplinados, lo cual es bueno pero solo en parte, porque ellos lo llevan al extremo. A mí me ha tocado entenderlo e ir adaptándome a las circunstancias, cambiando muchas cosas: su relación y mi relación con el staff técnico, el día a día… Un entrenador no deja de ser un gestor de situaciones, y yo aquí he tenido que trabajar varias.

Creo que el punto de inflexión en la temporada coincidió con un cambio de sistema.

En las últimas nueve jornadas hemos jugado con defensa de cinco, con tres centrales y dos carrileros, lo que unido a varios buenos resultados nos ha permitido asentarnos en el campo. La idiosincrasia que siempre ha tenido este club habla de equipos con gusto por la posesión y por controlar los partidos a través del pase. Yo lo asumí desde el principio, pero al mismo tiempo hemos iniciado el camino hacia una mayor imprevisibilidad, hacia el dominio de otros registros.En este sentido, el trabajo más intenso está consistiendo en interpetar bien los momentos: cuándo combinar al pie y cuándo intentar explorar los espacios.

Costó instaurarlo todo desde un principio…

Bueno, sucedió que costó y también que desde el primer día fuimos a contracorriente, perdiendo el partido inicial, en casa, en el tiempo de descuento. A partir de ahí, los cambios que vas haciendo los introduces sin esa calma que siempre es necesaria, y poco a poco te vas metiendo en una dinámica negativa que, afortunadamente, ya hemos dejado atrás. 

Pasaron varias jornadas en la zona de descenso, siendo un equipo llamado a figurar arriba. ¿Se comió mucho la cabeza mirando la tabla?

Ni mucho menos. Resulta evidente que el club tiene unos objetivos, pero yo nunca me he apartado del día a día y del trabajo para mejorar al equipo. Me centro en tener una escuadra que merezca ganar sus partidos, siendo la clasificación lo último que miro.

Pero supongo que sí siente en mayor medida la presión que implica el cargo de entrenador, mucho más expuesto que el que usted desempeñaba en la Real.

Sí. Yo había vivido de cerca lo que supone un banquillo, viendo a Imanol por ejemplo, y me imaginaba lo que puede suponer esa especie de carga emocional, pero hasta que no la vives no la sientes de veras. En este sentido, para mí la presión del cargo está significando una especie de desafío, y creo que lo llevo muy bien. Cuando pasamos aquella mala racha del comienzo de liga, disfruté trabajando. Recuerdo que lo comentaba en su día con Aitor Maiztegui (preparador físico de Zaldibar que también trabaja en el Tokushima): Si ahora estamos así de a gusto perdiendo, imagínate cuando ganemos. En este cargo tienes que asumir que lo que ocurre es lo que toca, y mirar siempre hacia delante.

¿El Tokushima Vortis tiene un seguimiento suficiente como para generar esa responsabilidad de la que hablamos?

Sí, sí, aquí la gente lo vive mucho. Hay aficionados que te ven y se bajan del coche para saludarte. También me ha llamado la atención que existe muchísima afición al fútbol por parte de las mujeres. Esto es algo que en Euskadi, en la Liga y en Europa en general ya se está manifestando de forma importante, pero que aquí se aprecia en mayor medida aún. ¡Ah! Y en el último partido de casa se vieron ya varias ikurriñas en la grada.

NOTA: Tras la grabación de esta entrevista, el equipo de Labaien ha disputado hasta la fecha dos partidos más. Perdió (2-0) en la visita liguera al Okayama a la que alude el bergararra durante la conversación, pero el miércoles superó ante el Iwata (2-1) la primera ronda de la copa nipona. El Tokushima Vortis, 18º clasificado en una liga de 22, recibe este domingo (9.00 horas en Euskadi) al Tochigi en la 20ª jornada del campeonato.

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