Cuando en julio de 2022 Takefusa Kubo llegó a la Real, muy pocos podían presagiar que un año y medio más tarde aquel menudo futbolista nipón, de modesto pasado en Mallorca, Villarreal y Getafe, no sólo multiplicaría por ocho su valor económico sino que también elevaría al cubo el impacto de Donostia en Japón.

Traspasado desde el Real Madrid tras cuatro cesiones previas, Take aterrizó en Donostia para relanzar en la Real una prometedora carrera en horas bajas, siguiendo un modelo muy similar al del también exmadridista Martin Odegaard.

Una temporada y media después, la de Kubo en el conjunto txuri-urdin es una historia de éxito que ha disparado su valor de mercado desde los 7,5 millones de euros en los que estaba tasado en junio de 2022 hasta los 60 millones que le atribuye actualmente en el portal especializado Transfermarkt, precisamente su cláusula.

Sus 16 goles y 13 asistencias, unidos a una serie de brillantes actuaciones con el club blanquiazul en la Liga y en la Champions, han catapultado la figura del jugador japonés tanto en su país, donde ya era una estrella con su selección, como a nivel internacional, con su nombre sonando como posible refuerzo de grandes clubes.

Sin embargo, la ampliación esta pasada semana de su contrato con la Real hasta 2029 ha frenado los rumores y ha situado en máximos la conexión nipondonostiarra, apadrinada además por el exitoso patrocinio de tres años que la Real suscribió con el grupo empresarial Yasuda el pasado octubre.

Aunque oficialmente no ha trascendido cuantía económica alguna de esta operación, la importancia de la alianza quedó patente en las palabras del presidente, Jokin Aperribay, quien ya avanzó que supondrá una “grandísima responsabilidad” para el club, al mismo tiempo que una “grandísima oportunidad” ya que Japón “es un país estratégico” para la Real.

Los datos demuestran que por el momento la entidad de Anoeta está sabiendo aprovecharla, multiplicando por diez sus ventas online al país asiático hasta alcanzar casi el 5% del total de las realizadas por el club a través de internet, con la bufanda de Take como producto estrella completamente agotado.

Subidón en redes

Las redes sociales son otro ámbito claramente favorecido por la llegada de Kubo, con Japón como el segundo país con mayor número de visitas a las cuentas genéricas del club en las redes sociales y con Tokio como la primera ciudad, por delante incluso de Donostia, Madrid y Barcelona.

Como dato significativo, el anuncio del fichaje de Take en la cuenta de X en japonés, abierta el mismo día de su llegada a la Real, logró 178.899 visualizaciones y un total de 804.455 impresiones.

Esta cuenta ya se ha situado, además, como la séptima con más seguidores entre los grandes clubes de fútbol (92.596), por detrás de las del Real Madrid, el Barcelona, el Manchester City, el PSG, el Manchester United y el Liverpool.

Youtube es otro de los ámbitos más beneficiados por el tirón de Kubo, que ha supuesto un incremento de 57.000 suscriptores en el canal de la Real, hasta los 136.400, y 41 millones de visualizaciones, el 40,5% de ellas desde Japón sólo superadas por las de España (44,9%).

Aficionados japoneses

El efecto Take ha impulsado también la asistencia de aficionados japoneses a Anoeta, donde la presencia de respetuosos pero entregados seguidores nipones en sus gradas ha dejado de ser algo exótico para convertirse en habitual desde que en 2020 se creó Reala Nippon, la primera peña oficial de la Real en Asia, promovida por un grupo de seguidores txuri-urdin de Yokohama y Tokio.

Precisamente esta última ciudad fue donde el mes pasado Jokin Aperribay ofreció una rueda de prensa junto al director de fútbol, Roberto Olabe, para anunciar, en el marco del acuerdo con Yasuda, la creación de un sistema de captación y formación de jóvenes futbolistas permanente en Japón que, siguiendo la estela de Kubo, puedan incorporarse en el futuro al club donostiarra, cuyo primer equipo jugará además un amistoso en el país asiático este año.

En esta misma línea, la entidad blanquiazul mantiene desde 2022 una acuerdo de colaboración con el club Tokushima Vortis, de la Segunda División japonesa, al que presta servicios de asesoramiento formativo.

En paralelo, la Real está vinculada desde hace dos años al grupo Wakatake, que trabaja con el fútbol base japonés y con el que mantiene un programa por el que la temporada pasada ocho jóvenes nipones acudieron a Donostia en un plan de intercambio educativo, cultural y de especialización futbolística.

Fruto también de las relaciones que mantiene con la Federación Japonesa de Fútbol, cuatro jugadores de este país tomaron parte en un programa intensivo de entrenamientos en Zubieta el pasado diciembre.

Donostia, también favorecida

Toda una serie de vínculos de los que también se ha visto beneficiada la ciudad de Donostia, que ha situado a los visitantes japoneses entre su “público objetivo”, como un grupo de turistas “respetuoso y de alto valor añadido” en cuya captación se ha visto favorecida, según admiten desde Donostia Turismo, por el efecto Kubo. Entre otras actuaciones, la ciudad ha desarrollado una web específica en japonés, así como una guía editada en este idioma, y ha acudido a ferias en el país asiático con la camiseta de Take como reclamo turístico.

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