UEFA Youth League: eliminación de la Real Sociedad tras perder contra el Inter de Milán (1-0)

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Pues nada, otra más: seis de seis. El equipo sub-20 de la Real Sociedad dijo adiós este martes a la UEFA Youth League, y lo hizo además tras firmar un partido que, con sus lógicos matices, tuvo un transcurso relativamente similar al de los cinco anteriores. No puede decirse, en ningún caso, que la competición les haya pasado por encima a estos chavales. Ellos, con sus entrenadores al frente, han dado siempre la cara y han mantenido el puso a las mejores canteras de Europa. Pero, cuando algo se repite, deja de responder ya a la casualidad, y debemos convenir también en que a los txuri-urdin les han faltado cosas para superar la liguilla. Detalles. Factores puntuales. Un pelín de suerte. Y en Milán, acierto ante la meta rival. Zubieta no ha salido mal parada de la fotografía continental, aunque los números digan lo contrario.

Esta vez, a diferencia de otras ocasiones, el inicio del encuentro por parte realista no resultó tan positivo. Mikel Llorente apostó para la decisiva visita al Inter (solo valía el triunfo para tener opciones de billete) por un muy abierto 3-5-2 que implicaba correr bastantes riesgos en la salida de balón. Los carrileros Ramírez y Garro ganaban muchísima altura. Los interiores Eceizabarrena y Arruti se escoraban hasta la línea de cal para recibir (o atraer marca) en el intervalo entre lateral y extremo locales. Y semejante estructura, lógicamente, generaba problemas en caso de pérdida prematura. No las hubo en gran número, pero los italianos se las arreglaron de inicio para incomodar a los txuri-urdin, transitando tras robo o escarbando por fuera en los costados de Beitia y Lebarbier, los centrales exteriores de la Real. Sarr desperdició el 1-0 en posición inmejorable, a centro de Quieto.

Afortunadamente, la Real fue entrando en el partido a base de alargar posesiones, de ir hundiendo poco a poco al rival y de hacer del derecho su lado fuerte, con permutas constantes entre Eceizabarrena y Ramírez. El lateral Motta, amonestado muy pronto, sufría ahí para resistir las ofensivas de una Real que no generaba ocasiones claras ,pero que sí podía presumir de haberle dado la vuelta a la tortilla inicial. El Inter, mientras, seguía lanzándose a la presión alta siempre que podía, matizado al situar a su extremo diestro encima del pivote Gibelalde, pero agresivo al fin y al cabo a la hora de elevar un bloque con sus vulnerabilidades a la espalda.

Precisamente ahí pareció ver Mikel Llorente un filón a explotar. Sobre el papel, nada varió durante el intermedio. No se dieron cambios de futbolistas. Y tampoco se modificaron esquemas, más allá de la permuta de bandas entre los extremos locales. ¿Quizás desde la izquierda Quieto se mostraba menos agreviso en la presión que Sarr previamente? El caso es que, ante un Inter que situaba la zaga lejos de su propia portería, Beitia, Jon Martín y Lebarbier comenzaron a recurrir con mayor frecuencia a los balones largos, frontales o diagonales, tocando una tecla que introdujo a la Real en sus mejores minutos del encuentro. 

Con Darío Ramírez como principal foco de peligro, volviendo loco a Motta y obligando al entrenador local a sustituir a este, los guipuzcoanos merecieron adelantarse en un cuarto de hora sobresaliente. Sin embargo, tal y como les ha sucedido de forma recurrente durante la Youth League, se vieron castigados justo a continuación en una jugada ajena al contexto de partido que se estaba dando. A la Real le tocó defender una acción con el bloque medio-bajo. Los italianos acertaron a hallar la espalda del propio Ramírez, quizás momentáneamente desfondado por su repetición de esfuerzos en ataque. Y la incursión resultante de Berenbruch terminó con derribo claro de Gibelalde dentro del área. Penalti y gol.

Contando con el descuento, restaba media hora de encuentro, fase durante la que a la Real le dio tiempo a acusar el golpe del 1-0 primero y a lanzarse después a por el empate y la posible remontada. Con Olarra de revulsivo convertido en nuevo gran argumento en ataque, estuvo cerca ese 1-1 que habría alimentado las esperanzas, pero el epílogo del encuentro significó una especie de metáfora de lo que ha sido todo el torneo en clave txuri-urdin. Un plan trazado. Buenas maneras a la hora de ejecutarlo. Y escaso acierto a la hora de trasladarlo todo al marcador. Ojalá llegue pronto otra oportunidad. Sería una gran señal. 

INTER DE MILÁN Raimondi; Aidoo, Stante, Alexiou, Motta (Cocchi, m. 57); Stankovic, Di Maggio, Berenbruch; Sarr (Zuberek, m. 86), Spinacce (Kamaté, m. 76), Quieto (Bovo, m. 86).

REAL SOCIEDAD Folgado; Beitia, Jon Martín, Lebarbier; Gibelalde; Ramírez, Eceizabarrena, Arruti (Astiazaran, m. 74), Garro (Olarra, m. 65); Mariezkurrena, Arenzana.

GOL 1-0, m. 64: Sarr, de penalti.

ÁRBITRO Bandic (Bosnia). Amonestó a los locales Motta, Di Maggio, Sarr y Spinacce, así como a los realistas Ramírez y Jon Martín.

ESTADIO Partido disputado en las instalaciones Konami del Inter de Milán, destinadas al trabajo con los equipos de la cantera.


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