Villarreal – Real Sociedad, un 'Clásico' europeo en peligro

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Este verano se cumplieron diez años del último ascenso a Primera División del Villarreal, tras un efímero paso de una sola campaña por la categoría de plata. El logro amarillo, con Marcelino García Toral como entrenador, significó en clave txuri-urdin el inicio de una curiosa relación entre los dos clubes. Antes de sus respectivos pasos por Segunda, entre 2007 y 2010 el de los guipuzcoanos y en la campaña 2012-13 el del Submarino, Real Sociedad y Villarreal nunca habían pugnado de forma directa por ningún objetivo. Si acaso, se habían mirado de reojo cuando en 2002 ambos trataban de certificar la permanencia, pero no habían luchado por unas plazas europeas que ahora sí frecuentan. Lo vienen haciendo, además, tras dirimir lo que ya se ha convertido en todo un Clásico, un duelo por los pasaportes entre blanquiazules y castellonenses que parece peligrar este curso.

El Villarreal ve ya cómo dirige al equipo el tercer entrenador de la temporada, el citado Marcelino García Toral, relevo de un Pacheta quien a su vez sustituyó a Quique Setién tras solo cuatro jornadas. Llegó a entrar también en escena el director de fútbol y técnico interino Miguel Ángel Tena, cuya presencia en el banquillo del Metropolitano supuso una especie de colofón al pobre arranque liguero de la escuadra amarilla: solo sumó doce puntos en las trece primeras jornadas. Con el actual preparador, mientras la victoria ante Osasuna (3-1) y el empate en el Sánchez-Pizjuán (1-1) han enderezado la nave, hasta el punto de que, en caso de victoria este sábado, el Villarreal se acercará a siete puntos de la Real. Falta mucho aún, 23 jornadas, y existe margen para remontadas de todo tipo…

El inicio de todo

Los caprichos del destino quisieron en su día, hace nueve años y medio, que la particular relación europea entre Real y Villarreal comenzara con un duelo directo en una última jornada. Sucedió en la Liga 2013-14. Ambos equipos debían medirse en Anoeta en el partido final del curso, un domingo a mediodía. Y conocían de antemano que se repartirían la sexta y la séptima plaza, ambas con premio de Europa League. En cualquier caso, se trataba de discernir qué escuadra terminaría por delante de la otra en la tabla, una pugna que no era en balde: el sexto solo tenía que jugar una previa veraniega, y el séptimo dos. Ganaron los castellonenses en Donostia y accedieron luego a la fase de grupos continental eliminando al modesto Astana kazajo. La Real, mientras, apeó primero al Abderdeen para después caer en Krasnodar, derrota que condicionaría dos cursos enteros. 


Y es que de aquellos polvos vendrían luego los lodos del cese de Jagoba Arrasate y la apuesta por David Moyes. No hubo manera de mirar hacia arriba con el escocés, pero Eusebio primero e Imanol después sí permitirían luego que la pugna entre txuri-urdin y groguets signifique ahora casi una constante. En las cuatro últimas campañas, todas las que ha completado el oriotarra en el banquillo, ambos equipos han sido rivales directos en la zona alta, circunstancia que se ha dado en seis de las diez Ligas celebradas después del último ascenso del Villarreal. Si este sábado se da una victoria visitante en La Cerámica, la Real habrá dado un paso clave para impedir que semejante pugna se reproduzca. Si por el contrario ganan los locales, habrá mucho partido todavía.

Lo cierto es que los números del rival txuri-urdin hablan a las claras de lo que significa “ir a Europa de forma recurrente”, ese objetivo que durante tanto tiempo estuvo en boca de Jokin Aperribay. Si tomamos como referencia el citado período, las diez Ligas jugadas tras el ascenso amarillo, observamos que el Villarreal se ha clasificado para los torneos continentales en nueve de ellas, fallando solo en la 2018-19. Ahora los de Marcelino pisan ya el acelerador para evitar que el actual campeonato suponga un segundo borrón. 

SORLOTH, LA REAPARICIÓN DEL MORBO

Alexander Sorloth  recaló por sorpresa en el Villarreal este pasado verano, cuando la Real optaba a lograr su incorporación definitiva tras dos temporadas como cedido en Donostia. El noruego anotó 16 dianas en su segunda campaña como txuri-urdin. Este curso, mientras, llevaba camino de mejorar cifras, ya que a mediados de noviembre había hecho ya ocho goles. Todo se torció para él en el partido previo al último parón internacional, cuando se lesionó en el Metropolitano ante el Atlético de Madrid, pero reaparece hoy contra sus ex.

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