La última semana de la temporada, una vez sellada la sexta posición y el consiguiente pasaporte para la Europa League, varios jugadores realistas aprovechaban el anhelado sol de mayo para charlar en unos bancos que se encontraban casi delante del nuevo gimnasio, en el lateral del campo Z1 (José Luis Orbezogo). En el centro de todos ellos, un Martín Zubimendi encantado de la vida pese a estar lesionado y a no poder optar a jugar el que podría ser su último duelo con la camiseta txuri-urdin según apuntaban varios medios de fuera de Euskadi. La realidad es que el mediocentro de Ulia nunca ha ocultado que es un enamorado de su vida donostiarra, por lo que es sencillo encontrárselo un día cualquiera paseando por las calles de Gros o La Zurriola y le cuesta verse emigrando a otra ciudad, aunque sea para enfundarse la camiseta de un gigante europeo.

En navidades lo reconocía el propio Jokin Aperribay en una entrevista que concedió a este periódico: “Martín ha tenido cuatro ofertas con las que se podía ir del club, pero estoy seguro de que su voluntad es quedarse”. Cuatro equipos que estaban dispuestos a pagar su cláusula de 60 millones de euros que no quiso subirse en la última renovación que firmó en octubre de 2022. Después de otra temporada sobresaliente, el donostiarra todavía podría contar con más novias e incluso alguno de sus pretendientes subirán los altos e inalcanzables emolumentos por temporada.

Sensaciones contrarias a las de Merino

Pero, como ya informamos en mayo, después de varios meses de incertidumbre y de pesimismo (el camino diametralmente opuesto al que se ha sentido en las oficinas realistas con Merino), en Anoeta eran muy optimistas de cara a su continuidad. Ayer el donostiarra cerraba el debate con una declaración definitiva para finiquitar el asunto: “No te lo puedo decir porque no lo he pensado. Me siento muy querido, a la gente que yo quiero y, por el momento, lo veo lejos”, declaró a Ok Diario. Punto final al nuevo episodio del culebrón: se queda (cada uno es esclavo de sus palabras).

Para encontrar la explicación a que un futbolista, a pesar de que parte de su propio entorno le recomiende que tiene que mirar por sí mismo y que son ofertas irrechazables, prefiera quedarse en su equipo de toda la vida cobrando bastante menos y después de haber cumplido su sueño de disputar la Champions con la camiseta de sus amores quizá la podamos encontrar en las declaraciones que hizo en una entrevista que concedió a este medio en marzo de 2022 cuando todavía no estaba, como se suele decir en el argot periodístico, “maleado”. Es más, Imanol le censuró sus declaraciones y desde ese momento a sus palabras muchas veces les han faltado espontaneidad y naturalidad.

El más realista

A Zubimendi le preguntamos porque sus propios compañeros solían comentar que no había nadie más de la Real que él en el vestuario: “El que más no voy a decir, pero siendo de Donostia, jugando en el Antiguoko, viendo a la Real todos los fines de semana, es que no sé qué otra cosa podría ser. Lo que no he sido es de otro equipo, nunca me ha llamado la atención ninguno, soy de la Real”.

Y la otra clave para justificar que por ahora sigue sin tener en mente abandonar Donostia y Zubieta y la adaptación a un nuevo entorno menos cómodo y seguro. “No creo que me haya cambiado mucho la vida. Siempre está la broma, pero espero que no lo piensen de verdad. Yo sigo haciendo las mismas cosas y juntándome con la misma gente. Soy cuidadoso manteniendo las relaciones. Hago muchas comidas con gente con la que coincidí en la cantera. Zubieta les fabrica normales… Es un poco la actitud del guipuzcoano. Pero cuando llegas aquí están muy presentes los estudios, la actitud que tengas en el cole, están muy encima de ello y yo que he andado en selecciones de España, te das cuenta y dices: Qué ganas tengo de volver porque por ahí hay cada uno”… Con la famosa frase de que se quedó “sin ir de camping a Las Landas con la cuadrilla” que le define a la perfección: “Es que soy un tipo muy así, no necesito grandes cosas para estar a gusto. Es verdad que se empezó a cambiar el plan que era en realidad. Porque dijeron que desde Las Landas a debutar con la selección y no era así, porque en realidad era más adelante. Al final, no pude ir por los Juegos (de Tokio, en 2021)”.

Más maduro, se queda en su Real

Ya han pasado tres años y Zubimendi se encuentra mucho más maduro y más hecho como futbolista. Es una de las estrellas de la Liga y el mejor mediocentro del mundo tras Rodri, tal y como le define su seleccionador; está mucho más adaptado a nuevos grupos de la selección hasta el punto de que hasta le hacen comparar el vestuario con su cuadrilla: “Es mucho decir. En esto de fútbol no es fácil encontrarte gente tan buena y me siento muy cómodo. Llevo ya aquí tres o cuatro semanas y se me está haciendo corto”. Aún así y, a pesar de propuestas mareantes, Martín sigue prefiriendo y eligiendo a su Real

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