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SERIAL LOS 26 DEL MUNDIAL A TRAVÉS DE SU PRIMERA IMAGEN EN MARCA: CAPÍTULO 10
Con el fondo de un estadio vacío. Así son las primeras fotografías que aparecen en el archivo de MARCA de Martín Zubimendi, tanto cuando el filtro es la Real Sociedad o la selección absoluta.
En el primer caso, la fecha es el 21 de junio de 2020, el tercer partido desde el regreso del fútbol tras el parón de la pandemia. Tras debutar más de un año antes en Primera —28 de abril de 2019, en un 2-1 al Getafe—, Zubimendi no volvió a jugar con el primer equipo de la Real hasta que el Madrid visitó Anoeta en el primer verano pandémico. A partir de ahí no regresó al filial, del que se despidió con un 1-1 ante el Haro el 8 de marzo, la última jornada antes de que se detuviera todo.
Con la selección, su estreno también fue con las gradas vacías, las de Butarque. El España-Lituania previo a la Euro 2020 fue su estreno. Zubimendi fue llamado de urgencia para que la sub 21 que había llegado a semifinales en el Europeo de Eslovenia y Hungría ocupara el lugar de la absoluta ante los positivos por COVID-19 de Busquets y Llorente. Con De la Fuente a los mandos, España ganó 4-0 y Zubimendi fue el pivote titular.
Cuando se habla de Zubimendi hay algo que aparece siempre en las conversaciones: la frialdad con la que el donostiarra es capaz de afrontar situaciones de estrés deportivo extremo.
Buen ejemplo de ello fue lo que se vivió el 14 de julio de 2024, en Berlín. Rodri, eje de la selección, se lesionó y del descanso regresó España con Zubimendi como pivote. Lo que dejó en esos 45 minutos Martín fue una lección de autoridad en una posición en la que no hay espacio para las dudas.
“Si algo estaba era tranquilo, porque sé cómo es Martín y el jugador que es”, dijo entonces y dice ahora Luis de la Fuente.
En esa frialdad de maestro estratega hay mucho del jugador de ajedrez que lleva dentro el jugador del Arsenal. De la capacidad de Zubimendi para analizar y decidir sabe mucho Iñigo Argandoña, su profesor en la Ikastola de Zurriola.
Maestro Internacional de la FIDE desde 2007, Iñigo traza un perfil del Zubimendi que fue campeón de Euskadi de ajedrez con 12 años que es fácil identificar con el jugador de fútbol de primer nivel mundial que es el jugador del Arsenal.
“Era muy atento. En sus partidas estaba siempre muy concentrado. No cometía errores de bulto, lo que le llevaba a ganar muchas partidas. Delante del tablero era resistente, muy seguro, pendiente de todo. Su nivel de intuición era muy alto, lo que valía para ser capaz de medir y prevenir de dónde podían llegar las amenazas del rival”, explica Iñigo.
“Era muy atento. En sus partidas estaba siempre muy concentrado. No cometía errores de bulto, lo que lle llevaba a ganar muchas partidas
Es un análisis del pequeño jugador de ajedrez que conduce al futbolista de élite. “Yo suelo ir a Anoeta o veo a la Real por la tele. Me fijo mucho en lo que hace con balón y sin él. Es como si Martín tuviera cuatro ojos. Está atento a todas las circunstancias que puede pasar en el campo. Elige casi siempre el mejor lugar en el que colocarse. Eso me recuerda a lo que hacía jugando al ajedrez: colocar bien las piezas, centrarse, dominar al tablero y estar atento a cualquier ataque que pueda recibir o a las zonas en las que detectas debilidades propias o del rival”, argumenta Iñigo.
En el campo me recuerda a lo que hacía jugando al ajedrez: colocar bien las piezas, centrarse, dominar al tablero y estar atento a cualquier ataque que pueda recibir o a las zonas en las que detectas debilidades propias o del rival
Maestro Internacional como es, Iñigo no duda cuando se le pregunta si en Zubimendi hay más de Karpov o de Kasparov, una de las grandes rivalidades de la historia del ajedrez. “De Karpov. Puede que ese estilo no triunfase en el ajedrez de hoy, que es más agresivo o dinámico. Pero el de Martín es colocarse bien, ser paciente y entender bien las posiciones”, asegura el maestro de Zubimendi.
Cambiar San Sebastián por Londres es algo que implicaba un gran cambio. “Martín es un chico reservado, muy buen estudiante. Amigo de sus amigos, muy hogareño. Marcharse a Londres era una gran aventura para él. Era salir de su zona de confort: de Donosti, de su barrio, de sus amigos… Ojalá que le sigan yendo bien las cosas. Y que nunca olvide el ajedrez”, sentencia. 
“Voy a probar con la Real, así que voy a dejar las clases de ajedrez”. Cuando Martín Zubimendi le dijo eso a Iñigo Argandoña fue poco después de proclamarse campeón de Guipúzcoa en partidas en las que batió a chavales mayores que él. “Le dije que disfrutara del ajedrez, que en fútbol llegar lejos era casi imposible. Es evidente que era yo el que se equivocaba”, rememora el profesor de ikastola de Martín.
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