Es un tema que lleva semanas flotando sobre la actualidad txuri-urdin. Un melón que quizá nadie quiere abrir al ser consciente de que el año que viene acaba contrato y quien más o quien menos asiste con preocupación a la complicada negociación de su renovación. Pero hay una cuestión mucho más inquietante a día de hoy y es que el fútbol de Mikel Merino se ha ausentado de manera repentina en la magnífica temporada de la Real y el apagón le está costando un precio altísimo al equipo. Nadie discute su esfuerzo, su solidaridad, su implicación, su sentimiento… Lo da todo por la camiseta que defiende. Nadie quiere más que él, pero lo preocupante es que ha perdido demasiado protagonismo en el juego del equipo. Y el navarro es el termómetro de los de Imanol; cuando está bien, los realistas brillan más y cuando desaparece en combate, lo acusan y se quedan huérfanos de su fútbol.

Al soldado Merino se le salió el hombro en París. El hecho de que esté acostumbrado a que le suceda no quita para que sea un contratiempo de lo más doloroso. La gran mayoría pensaba que iba a ser suplente en Palma, pero no ha querido ni oír hablar de no lucir la ikurriña en el brazo. Incluso ha entrado mal en el duelo y ha perdido marca de Antonio Sánchez en el gol balear. Tampoco es que luego tuviera una incidencia mayúscula en el transcurso de la contienda, pero ya había aparecido en alguna ocasión en el área. Se le notaba sediento de gol. En el minuto 93, su esbelta y alargada figura ha aparecido en el área para cabecear de forma imponente un centro de Pacheco. Lo dicho, a futbolistas como Mikel Merino siempre merece la pena esperarles






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Mallorca – Real Sociedad: Las notas de Mikel Recalde
Mikel Recalde

El tanto ha dado tres puntos a una Real en el segundo episodio de la saga de tres partidos que van a encarar en un mes muy disputado, en un duelo tenso y polémico por la actuación de un colegiado siempre discutido como González Fuertes. El Mallorca se ha adelantado a los tres minutos, Kubo ha empatado mediada la primera parte, Raíllo se ha autoexpulsado antes del descanso y los visitantes sólo han encontrado el triunfo en el descuento después de chocarse una y otra vez contra el muro bermellón.

Imanol ha vuelto a insistir con el mismo guion de siempre. Después del esfuerzo titánico del partido de Champions en París, el técnico sólo ha introducido dos cambios: Zakharyan por Barrenetexa y Sadiq por André Silva. Es cierto que tras el encuentro iba a tener una semana limpia para preparar la visita del Villarreal antes de afrontar los partidos de vuelta ante Mallorca y PSG con el viaje al Pizjuán entre medias. Pero también lo es que si el desgaste de la plantilla se encuentra a un nivel tan elevado a estas alturas de la competición es porque la ha exprimido hasta llevarle casi al límite. Y así han comenzado las lesiones y la necesidad de descanso. Está muy bien hablar de cantera y de los porcentajes de casa y de fuera, pero tampoco es plan de que parezca muchas veces que algunos jugadores de casa están precisamente sólo para hacer número o para situaciones de máxima emergencia en las que no queda más remedio que tirar de ellos.






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Javier Aguirre, que cuenta con una plantilla con un fondo de armario bastante menor que la txuri-urdin, siempre introduce cambios para que no se le queme el plantel al ser consciente de que la temporada es muy larga y que no puede darse el lujo de perder efectivos.

El Mallorca ha vuelto a salir muy fuerte y esta vez sí que ha sorprendido a un visitante que ha comparecido aún con las legañas de París. A los pocos segundos, un centro de Gio González lo ha salvado apurado Zubeldia y, en el mismo saque de banda, un mal control de Larin se ha convertido en una asistencia perfecta para Antonio Sánchez, que ha puesto el balón fuera del alcance de Remiro. Mal Merino, que ha reaccionado tarde y le ha dejado unos metros imperdonables a su marca. Si los partidos en Palma ante el equipo de Aguirre son siempre complicados e incómodos, empezar con un gol de desventaja casi desde el vestuario multiplicaba la dificultad del reto de volver a ganar en Liga.

A los once minutos, un centro de Kubo lo remató Zubimendi, pero despejó atento Rajkovic. Cuatro después, con la Real dominando la posesión, Brais metió un balón a Merino y la dejada con el pecho de este no la supo convertir en gol Sadiq. Incluso Kubo protagonizó una buena jugada, pero se le apagó la luz al entrar al área.

El Mallorca se ha limitado a cortar y buscar la contra, apoyándose en Larin y Muriq, que siempre recibían de espaldas y en todas reclamaban falta. Unas parecieron, otras no han sido, pero los dos puntas han pedido absolutamente todas. Eso ha sido generando un caldo de cultivo contra el colegiado que ha acabado cogiendo fuerza en la jugada del empate. Zubeldia le ha robado con limpieza la pelota al kosovar y ha proyectado a Kubo, quien, tras conducir, ha definido con un disparo seco con el que ha cortado la dramática sequía anotadora de los realistas.

A partir de ese momento, y después de una falta de Zubeldia al meta intrascendente, los locales han perdido la cabeza con el colegiado, algo que no es muy recomendable cuando este es González Fuertes, hasta el punto de que su capitán, Raíllo, que nunca ha sido el más listo de la clase, se ha autoexpulsado tras una falta cerca de su propia área a Sadiq, al que ha acabado agrediendo con un codazo, y, por si fuera poco, no le ha bastado con librarse de recibir un castigo mayor y ha tenido la brillante idea de aplaudirle a la cara a uno de los árbitros más chulos del campeonato. La acción ha puesto en evidencia y sin duda ha retratado todos los actores de la misma. Un jugador muy poco inteligente, un trencilla provocador y por momentos arrogante que no se casa con nadie y una grada enloquecida sin saber muy bien de qué se podían quejar para semejante escándalo.

En la reanudación, el Mallorca ha dado un paso atrás y ha comenzado el asedio txuri-urdin. Tampoco es que ha sido un dominio avasallador ni brillante. Con bastante poco fútbol e ideas, las ocasiones han llegado llegando a cuentagotas. Incluso nada más empezar Antonio Sánchez no ha vuelto a poner por delante a los suyos por la salvada de Robin. Traoré ha dispuesto de dos buenas opciones con un remate lejano y un rechace a la salida de un córner. El salto al campo de Barrenetxea le ha permitido meter una marcha más. Al donostiarra se le ha escapado una buena rosca, Merino ha salvado un cabezazo con su propio brazo, Kubo ha rozado el larguero y Barrene se ha encontrado con Rajkovic en un chut al palo corto.

En el descuento, Pacheco ha servido un centro medido y Merino le ha dado los tres puntos a la Real.

No es el mejor adversario el Mallorca para encararlo tres veces en menos de un mes. Con once y con diez, los insulares siempre ponen en apuros a los realistas, les defienden bien y les generan opciones para derrotarles. Aviso para navegantes, la semifinal de la Copa se va a cocinar a fuego lento aunque salten chispas y va a costar sangre, sudor y lágrimas acabar con un rival que demuestra tener muchas vidas a lo largo de un mismo encuentro. Como Merino en su carrera. Un fenómeno así siempre vuelve. Por eso merece mucho la pena esperarle… Y que renueve pronto, claro.

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